Gustave CAILLEBOTTE “Calle de París en un día de lluvia”, 1877

25 03 2011

“Calle de París en un día de lluvia”, 1877

Gustave CAILLEBOTTE

212 x 276 cm

Art Institute of Chicago

El pintor francés, más conocido por mecenas de los artistas impresionistas, que como pintor de ésta corriente; representa un tema realista del París del siglo XIX.  Caillebotte nunca vendió ningún cuadro de los que pintó, debido a que no lo necesitaba, ya que era un hombre adinerado. Sus cuadros son conocidos tras su temprana muerte, y la venta de los mismos por parte de su familia desde 1950. Así, la obra que expondremos a continuación fue adquirida en 1964, por el Art Institute of Chicago. Siendo una pintura de 212 x 276 cm, que muestra un paisaje urbano; una encrucijada de calles de la capital francesa, en una tarde de invierno; en la cual podemos comprobar las anchas avenidas, las grandes perspectivas, uniformidad en las fachadas de las viviendas… es el paisaje urbano del siglo XXI, pero establecido en época del artista, es decir, el París de cuando era nuevo y moderno.

El título de la pintura atiende únicamente a una calle, en París, pero se observan varias. De hecho son reales, es decir, la acción del cuadro se desarrolla de manera real, en un lugar determinado de París, comprobable como verán mas adelante en la imagen actual. Son varias las calles que confluyen en un punto, lo que sería la Plaza de Dublín. Caillebotte conocía esta nueva zona, en su época, ya que estas vías se trazaron cuando el artista era joven, en una colina poco urbanizada, que se disponía hasta los límites de París, en una zona en la que principalmente vivía la alta burguesía parisina. Como sabrán, esta ampliación y urbanización de París, fue obra del Barón Georges Eugène Haussmann, por orden de Napoleón III, ya que debido a la arquitectura medieval de ésta zona, se habían generado enfermedades que habrían diezmado a la población parisina de la época. Se busca un resurgimiento en la zona, que se ve habitada por la alta sociedad; debido a que se generan calles amplias en las que habría edificios monumentales en fachada y en interior.

Esto sería lo que refleja la pintura de Caillebotte, esa encrucijada de varias calles amplias (bulevares), y la monumentalidad de la arquitectura de la época. Se conoce, según la familia de Caillebotte, que el pintor realizó los primeros esbozos para este cuadro desde un ómnibus, un medio de trasporte de grandes dimensiones tirado por caballos. Ésta disposición hace que Caillebotte eligiera un ángulo visual que le permitió realizar una pintura casi geométrica.

En el centro de la imagen se dispone una farola de gas de hierro, que se desarrolla hacia el suelo mojado por la lluvia con su sombra, éste elemento refleja la fabricación industrial, así como la concepción urbana que Haussmann había realizado. Así mismo, ésta farola es un elemento distribuidor del espacio para generar las escenas. Horizontalmente, existe una línea ficticia, que sería la que uniera todas las cabezas de los personajes que están dispuestos en la parte más posterior del cuadro, creándose una composición simétrica en ángulo. Sin embargo, ésta disposición, se contrarresta de varias formas, como la acentuación de la perspectiva disponiéndose unos viandantes más pequeños, así los arcos generados por los paraguas contrastan con el juego de líneas rectas dispuestos por los edificios y los personajes. La imagen se asemeja a una fotografía, ya que capta una instantánea de la vida cotidiana parisina, visible en el transeúnte de la derecha, de espaldas al espectador, aparece cortado su figura, como si de una fotografía se tratara, y no de una pintura concebida con minuciosidad.

La pintura muestra la realidad de los habitantes de París, pero no muestra el París alegre y social como en otras obras de ésta época y estilo; sino todo lo contrario. Los personajes que aparecen en la obra van solos y no posan, sino que discurren por las avenidas de manera rápida y cautelosa; protegiéndose de la lluvia y de los otros transeúntes.

Realizado en colores oscuros, predominio de los tonos grisáceos, marrones, negruzcos,… debido a que se establece la relación en un día de lluvia; destaca un punto de luminosidad. El único punto de éste cuadro, será la perla que adorna el lóbulo izquierdo de la dama que aparece a nuestra derecha. Brillando más que la camisa blanca de su acompañante. El tratamiento de estos personajes es de lo más natural, los dispone caminando hacia el espectador, para hacernos entrar en el cuadro mediante la perspectiva y la situación cercana a los personajes.  Además, el detallismo de éstos personajes es bastante notable, ya que el resto de figuras tienen rostros difuminados por la perspectiva; por lo que podemos pensar que ambos rostros fueran retratos, aunque se desconoce de quien podría ser.

Como buen hombre de su momento y de su movimiento artístico, Gustave Caillebotte, introduce un elemento transgresor, que para nosotros es algo sencillo en nuestra vida cotidiana: el paraguas. Éste instrumento es inventado en Reino Unido apenas tres años antes de la concreción de la pintura, en Sheffield por Samuel Fox; por ello Caillebotte, que aspiraba a ser tan moderno como los demás compañeros de su estilo, elimina muchos elementos del pasado y presenta las novedades para el futuro.

Otro detalle que no podemos dejar escapar es el relacionado con los personajes; los principales, dispuestos en primer plano, miran hacia su derecha sin que nosotros sepamos a qué o a quien. Incluso visualizando el resto de personajes, destaca que nadie mira a los demás; es decir, no hay una interrelación de personajes, son individualistas. Los personajes caminan por París pensando en sus quehaceres y caminando rápido para evitar mojarse por la lluvia.

La pintura, denominada con varios nombres como Calle de París, día lluvioso es también denominada como La plaza de Europa, en tiempo lluvioso. Esta pintura es única entre las obras de Caillebotte, debido al uso de colores planos y un efecto realista, dotando de unas nuevas características a la pintura, asimilándolo al pintor estadounidense de estilo realista Edward Hopper.

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“El Museo crece. Últimas adquisiciones 2005 – 2010” – Museo Nacional Colegio de San Gregorio

22 03 2011

Ésta exposición temporal, refleja y nos ayuda a entender lo que es en sí un museo. Habitualmente conocemos los museos por su aspecto arquitectónico o bien por su contenido artístico, pero desconocemos el interior de cualquier museo, las entrañas de los mismos.
Se podría decir que un museo se asemeja a un ser vivo, ya que está en constante cambio y evolución, creciendo día a día, ofreciendo a los ciudadanos la posibilidad de deleitarse con las obras que alberga, así como con las actividades que desarrolla. Sería una de las funciones del museo, en el siglo XXI, acercar la cultura al visitante haciéndole partícipe de la misma.
Un museo nunca se dá por concluido, ya que siempre se pueden añadir obras que lo enriquezcan, realizar exposiciones temporales que lo complemente, incluso realizar exposiciones itinerantes que muestren a ciudadanos de otras ciudades las colecciones que alberga el museo.
Tras haber conocido varios museos y las colecciones que en ellos se alberga, surge la idea de la metamorfosis del museo. Siempre has conocido el museo como es, y poco a poco, se incluyen nuevas piezas. Eso es lo que dá vida a un museo, la disposición de nuevas piezas.
Con este motivo, el Museo Nacional Colegio de San Gregorio, junto con el Ministerio de Cultura realiza en los últimos años unas adquisiciones para complementar el catálogo expositivo del museo, así como añadir piezas desconocidas hasta entonces. Esta nueva adquisición hace referencia a un compromiso con la cultura, el estudio del arte y el museo; para ofrecer al visitante el legado cultural e histórico de nuestros antepasados, dispuesto a través de las nuevas adquisiciones.
Dichas obras serán independientes unas de las otras, ya que nos encontraremos con esculturas, relieves, óleos, muebles, dibujos y carteles muy diferentes entre sí, datadas con una diferencia temporal y geográfica, cuyas técnicas y materiales usado para la creación de las mismas son totalmente diferente. El único nexo de unión entre ellas es su adquisición para enriquecer los fondos del Museo, así como para confirmar que el Museo Nacional Colegio de San Gregorio es el primer museo de escultura española de la Edad Moderna
La adquisición de las obras fue tarea ardua, ya que se establece a través de la compra por ofrecimiento de particulares, o bien a través de subasta, principalmente subasta nacional. Lo cual establece un desembolso elevado por parte del Gobierno de España, variando los importes según el tipo de obra adquirida. Además se establece la donación, a través de la Asociación de Amigos del Museo, de un Cristo de cera del siglo XVII, que enriquece la diversidad de materiales que conforman la colección.

Respecto a lo que es en sí la exposición, adquiere un especial protagonismo el apartado dedicado a la escultura, que tanto en obras exentas como en relieves, ofrecen trabajos realizados en madera, alabastro, bronce, terracota, cera y marfil, en distintos formatos y encuadrados en una temporalidad que se mueve entre el siglo XIV y el XIX.
Destacaremos varias piezas, como puede ser un pequeño Cristo atado a la columna del siglo XVII, de autor anónimo madrileño, estableciéndose uno de los pocos bocetos conservados en cera, que se presentaban en el momento de establecer un contrato para la realización de una imagen escultórica.
Además enumeraremos otras obras que se añaden a ésta exposición, como son la Virgen  y San Juan, pertenecientes a un Calvario gótico de escuela castellana (s. XIV), Santa Ana Triple de escuela aragonesa (s. XIV), el grupo de relieve escultórico de los Cuatro Evangelistas, atribuido a Felipe Bigarny (s. XVI), un putti con escudo tenante del mismo escultor, en diferente material;  el relieve renacentista de la Ninfa Tetis (s. XVI), dos relieves para retablo con episodios de San Juan Bautista, pertenecientes a Esteban de Rueda (h. 1620) y el torso barroco del Ecce Homo, del escultor Pedro de Mena (s. XVII).


Algunas de éstas obras pasaran a formar parte de la colección permanente del Museo Nacional Colegio de San Gregorio, otras se expondrán de manera temporal, o incluso en alguna exposición itinerante que muestre la importancia de la escultura en el arte español.

La exposición se sitúa en el Palacio de Villena, en Valladolid, uno de los edificios del Museo Nacional Colegio de San Gregorio, en el que además podrán disfrutar del Belén Napolitano, incluso si es posible contemplar la nueva colección permanente en el restaurado edificio del Colegio de San Gregorio, sede principal del Museo.

La colección se complementa con un ciclo de conferencias de los más reputados expertos en Patrimonio y gestión museística, que analizan la “Anatomía de una Colección”. En concreto, se desarrollarán en Marzo, teniendo a Jesús Fumanal que tratará sobre ¿Cómo incrementan sus colecciones los Museos del Ministerio de Cultura?;  Laura Ceballos, cuya ponencia versará sobre “La restauración ¿infalible?” ; Manuel Arias Martíne, sobre “El lenguaje de las obras. Investigar para exhibir” y por último Luis Grau Lobo, con su ponencia sobre “Lo público y lo púdico: del museo entendido como una de las bellas artes”. Más info en.- http://museosangregorio.mcu.es/  – Hasta el 30 de abril

Los museos siempre están por hacerse….





Alejandro Magno , Encuentro con Oriente

16 03 2011

 

La exposición sobre la figura y legado de Alejandro Magno, pone énfasis a sus campañas por Asia Central, con las que
desarrolló en esa zona la cultura griega. Para conocer la época, el espacio geográfico y la vida cotidiana, se nos
propone un video en 3D inicial a la exposición, en el que se recrea la figura de Alejandro Magno, como conquistador,
además de la idea de “Ciudad Universal” desarrollada por él mismo, creando Alejandría.

Ésta exposición, es realizada en cooperación con la Fundación Curt – Engelhorn para los museos Reiss – Engelhorn y el Departamento de Eurasia del Instituto Arqueología Alemán, está establecido por unas 330 piezas que proceden de unos 40 museos europeos o asiáticos, los cuales van a darnos un acercamiento a la época de Alejandro Magno, y principalmente quien es Alejandro Magno, mito o héroe.

Tras la visualización del video en 3D realizado por El Ranchito, empresa especializada en efectos especiales, y que acumula hasta siete premios Goya de la Academia española de Cine; nos dispondremos al interior de la exposición, en la cual el color predominante será el azul ultramar, color que los antiguos hacían referencia al mar, al cielo, a la vida…. Todo rodeado con éste color lapislázuli que nos invita a acercarnos a la Alejandría de la época distribuidas en diez espacios, aunque siempre un único espacio, Alejandría.

La composición expositiva se acompaña de video proyecciones realizadas para la ocasión, que enumeran la vida cotidiana de los pueblos que Alejandro Magno conoció como el griego, el persa, el babilónico,…. Así mismo, las zonas de delimitadas repasan su vida desde los inicios de Alejandro Magno, pasando por los diferentes pueblos que conoció y conquistó; así como la idea que hubiera estado en España. Ya que nunca habría estado en Hispania, pero según muchos historiadores, hubiera estado en su mente la posibilidad de conquistarla. El éxito de la figura de Alejandro en España es debido a que nuestros monarcas lo ven como una figura a imitar, lleno de éxitos y conquistas, que ensalzan su vida y su reino, queriendo acercar a ese héroe en tapices, relojes y tantos objetos sobre Alejandro que conserva el rico Patrimonio Artístico de España.

De las piezas traídas para la consecución de la exposición, me quedaría con el busto en mármol de Alejandro, procedente del Palacio Condal de Erbach, conocido por ello como el “Alejandro de Erbach” , hallado en Villa Adriana, en Tivoli (Italia) en 1791. Sería una copia de un original griego, y habría sido realizada durante el mandato del emperador romano Adriano en el siglo I d.C. Lo podrán contemplar en la Sala 1.

Tras ella, estarán las salas 2 y 3, que tratarán de ejemplificarnos parte del Imperio Persa, destacando el fragmento de relieve con representación de un guerrero, procedente del Museo Británico de Londres. Procedente de la escalera norte del ala occidental de la apadana (sala hipóstila) de Persépolis (Irán).

Así mismo, establecido en las Salas 4 y 5, que tratan sobre Babilonia, contemplaremos el relieve de ladrillos,
procedente del museo de Historia del Arte de Viena, que representa un león caminando, hallado en la Vía rocesional de Babilonia (hoy Irak). Perteneciente a la época de Nabucodonosor II (604 – 562 a. C). Realizado en barro cocido y esmaltado.

De la sala 6 desatacaremos las herramientas para el combate, es decir, la colección de cascos, petos, taloneras, flechas… usados en el combate para la creación un gran Imperio.

En la sala 7 podremos tratar directamente la vida cotidiana, ya que se ha realizado una reproducción de una bañera, la Bañera de Kurgansol, de forma ovalada y realizada en cerámica, siendo muy similar a las utilizadas en la actualidad. Refleja la influencia de la vida mediterránea hacia Asia Central, gracias a Alejandro Magno.

Una de las piezas más reproducidas tras la creación de ésta exposición, será un ritón (recipiente para el vino), que podemos encontrar en la sala 9. Realizado en marfil, con forma de cuerno, teniendo el extremo inferior la representación de la figura de una mujer que sostiene en las manos un ánfora boca abajo. Data del Siglo II a.C, procedente de la Antigua Nisa (Partia) (Turkmenistán).

Destacable además serán las primeras representaciones iconográficas de un Buda tratado de manera helenística,
relacionado con los cánones escultóricos griegos. Dispuestos en la Sala 9.- Del helenismo al budismo.

Para concluir, en la última de las salas establecidas para la exposición, destacaremos el tapiz que representa la
Historia de Alejandro: La batalla del Granico. Tapíz perteneciente a la Colección de Felipe IV, estableciéndose de manera habitual en el Palacio Real de Madrid. Viene a representar uno de los pasajes bélicos de Alejandro, atravesando el río Gránico, dispuesto a derrotar a los persas.





EL ESPLENDOR DEL ROMÁNICO – Obras maestras del Museu Nacional d’art de Catalunya.

14 03 2011

esplendor romanico

Denominación idónea para una de las exposiciones más importantes de éste año 2011. En la cual se exponen una cuidada seleccion de obras procedentes del Museu Nacional d’art de Catalunya, gracias a  un acuerdo de colaboración entre la Fundación Mapfre y dicho museo, que nos acercan las obras más representativas del estilo Románico que disponen en los fondos del Museo.

La exposición, se desarrolla en cinco zonas, distribuídas en dos de las plantas del Instituto de Cultura de la Fundacion Maprfre; donde se muestra las obras aplicadas a la arquitectura, como son las pinturas murales y la escultura en piedra, así como objetos de mobiliario litúrgico cristiano, como la orfebrería, esmaltes, pintura sobre tabla,…. Se nos propone una composición expositiva directa y cercana con el visitante. En la que se desarrolla un programa expositivo de cada una de las piezas de manera individual, disponiénose una iluminación establecida de manera directa respecto a la pieza, sin generar ninguna sombra que entorpezca la admiración de las obras; y contrastándolo con el fondo grisáceo optado para atraer la atención del visitante sobre las piezas. El visitante puede admirar lo colores, las tonalidad, los materiales utilizados, sin perder un ápice de interés. Digamos que lo especial de ésta exposición son cada una de las obras expuestas, por ello éste tratamiento es acertado para que el visitante no sólo contemple las cartelas, sino la pieza en concreto.

Se desarrollan varios géneros iconográficos, relacionados con el estilo Románico, todas de índole cristiano como puede ser Cristo como Pantocrator, Virgen sedente con Niño Jesús, iconografía de los Santos, … en todo tipo de técnicas, como la talla en madera, la pintura mural, la orfebrería,…

En la parte referida a “El color en la arquitectura” refleja el uso de la decoración en el interior de las iglesias, destacando su uso en la bóveda del ábside. De éste sector de la exposición nos sorprenderemos con la escena de “La lapidación de san Esteban”, pintura de decoración mural de la Iglesia de San Juan de Boí, de entorno al 1100, que ha sido tratada para su restauración por el Museo, recuperándose zonas pictóricas perdidas con una fina capa de material arenoso, que evoca el aspecto del muro de la iglesia y mejora la contemplación de lo representado.

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capiteles de San Sernín de Tavernoles

La zona denominada “La escultura arquitectónica” nos acerca la aplicacion y uso de la escultura al servicio de la arquitectura, como era visible en portadas, soportes, ventanales,…. decantándose por una iconografía cristiana o bien de tipo geométrico, así como decoración vegetal. Destacan los capiteles de San Sernín de Tavernoles, del 2º cuarto del s. XII, realizados en granito.

“Un espacio para la narración” es la tercera de las zonas establecidas en la exposición, la cual desarrolla sobre el visitante la idea del altar como principal lugar para el culto. De ahí su el uso de la pintura al temple sobre tabla para recrear la iconografía propia del Románico. Destacable sería el frontal de altar de Cardet,  de la 2ª mitad del siglo XIII en temple, con relieves de estuco y restos de hoja metálica corlada sobre tabla, que reflejan momentos de la vida de la Virge, en cuyo centro aparece la Virgen en Majestad, disponiendo a su hijo sobre sus rodillas.

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El cuarto espacio con el que nos encontraremos, será el dispuesto como “El poder de las imágenes”, cuya temática gira en torno al uso de las imágenes talladas en madera, que ocupan un lugar destacado en el altar o en su entorno, disponiénose tipologías como Cristo crucificado y la Virgen con Niño. Destacable, por muchas cuestiones, tanto estéticas, estilísticas o por iconografía, será “La Majestat Batlló”, representacion de Cristo crucificado, en la que destaca su policromía, ejemplifica la variante del Cristo triunfante sobre la muerte. Pieza dispuesta en una zona cilíndrica que permite contemplar la obra por completo a través de la luz directa, que nos acerca a ese misticismo del estilo románico.

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Por último, se desarrolla la zona establecida como “El tesoro de la iglesia” que nos muestran objetos de culto utilizados para la liturgia. En los cuales, los materiales usados varían respecto a los dispuestos para la construcción arquitectónica y escultórica, siendo materiales más nobles, como el bronce o el cobre, trabajados con la aplicación de técnicas como el esmalte champlevé, o el dorado de los objetos; hace que dispongan de una riqueza mayor.

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La pieza a destacar de ésta zona sería el “Báculo de Mondoñedo”, en cobre dorado con aplicación de esmalte champlevé, con labrados en azul y dorado. Se desarrolla la figura de un ángel y un animal, rodeados por la forma del báculo que se establece como una serpiente.

La exposición nos resume la temática Románica desarrollaza en la zona de Cataluña, poniéndonos ejemplos de cada una de las disposiciones establecidas durante este periodo. Inigualable oferta para acercarnos al mundo románico, a su estética y sus obras.





Nacimiento de un nuevo proyecto

14 03 2011

Después de muchos meses de trabajo, ideas y pensamientos; se desarrolla un proyecto que pretende dar a conocer las exposiciones, museos, lugares y actividades culturales que se desarrollen. Trataremos de establecer un lenguaje cercano para que todo quien lo desee, pueda comprenderlo.

Nuestra primera parada será Madrid, en la cual desarrollaremos un extracto de la visita que pudimos realizar al Instituto de Cultura de la Fundacion Maprfre, para conocer su exposición EL ESPLENDOR DEL ROMÁNICO  – Obras maestras del Museu Nacional d’art de Catalunya.