Heroinas

15 05 2011

El Museo ThyssenBornemisza de Madrid y la Fundación Caja Madrid muestran la exposición, Heroínas, un recorrido por la representación de la mujer en el arte occidental, buscando la mujer como un modelo de mujer fuerte, activo, independiente, desafiante, inspirado, creador, dominador, triunfante… muy diferente al de esa mujer  seductora o complaciente, vencida o esclavizada, modelos sumisos y pasivos tradicionalmente asociados a dos estereotipos dominantes y complementarios: la maternidad y el objeto erótico.

Heroínas es también una especie de “ciudad de las mujeres” centrada especialmente en el ciclo de la modernidad, desde el siglo XIX hasta la actualidad, aunque se incluyen algunos ejemplos desde el Renacimiento. Siguiendo un orden no cronológico sino temático, explora los escenarios y las vocaciones de las heroínas: la iconografía de la soledad, el trabajo, la guerra, la magia, la embriaguez, el deporte, la religión, la lectura y la pintura.

Se trata de destacar la influencia de la mujer en el mundo, la sociedad,… destacando que la mujer ha tenido un papel importante en la evolución, y que puede optar a todo. La exposición se establece de manera temática, a partir de conceptos que sincronizan las obras expuestas, estableciéndose varias obras en torno a ese concepto.

Mujeres fuertes: activas, independientes, desafiantes, inspiradas, creadoras, dominadoras, triunfantes. O bien, para usar una palabra clave de la agenda feminista en las últimas décadas: esta exposición se interesa por aquellas imágenes que pueden ser fuentes de “empoderamiento” (empowerment) para las mujeres.’ Así define Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza y comisario de la muestra, el concepto de ‘Heroínas’, última colaboración entre la pinacoteca estatal y Fundación Caja Madrid, que abrió ayer sus puertas al público (coincidiendo, de hecho, con el Día Internacional de la Mujer) y que rebate convincentemente aquello del ‘sexo débil’ con obras de grandes pintores de los últimos siglos.

Junto con las obras pintadas por los grandes pintores masculinos, destacan ellas, las grandes pintoras.  Podremos ver obras pintadas por mujeres de todas las épocas, como Lucia y Sofonisba Anguissola, Rosalba Carriera, Mary Cassat, Berthe Morisot, Gabriele Münter o Frida Kahlo, que, uniéndose a la predominancia de mujeres entre la selección de arte contemporáneo, intentan crear una mayor paridad entre los sexos de los creadores de las obras expuestas.

Desde el punto de vista del montaje, la exposición bien podría haberse convertido en un frangollo de imágenes de la mujer, de épocas tan diversas como para resultarnos inconexas y descontextualizadas, sin embargo esto se evita y se consigue realizar un recorrido expositivo refrescantemente innovador y original que consigue el ápex de lo que una exposición puede aspirar: dotar a una obra de nuevas lecturas mediante su asociación con otras obras.

Lo que permite esto es el criterio de selección de las obras. Lejos de organizar el recorrido a través de autores o escuelas, como suelen hacer las exposiciones de arte siguiendo unas ideas académicas que cada vez se cuestionan más, el recorrido se estructura mediante arquetipos femeninos, es decir, mediante distintas maneras de representar a la mujer. Así el recorrido del Museo Thyssen nos presenta una mujer vigorosa, tenaz y fuerte, mientras que Fundación Caja Madrid propone una mirada a la mujer mística, sabia, la figura de la maga o bruja, y dentro de cada sede cada sala se ocupa de arquetipos aún más específicos.

La exposición comienza con una imponente escultura en bronce de más de dos metros de alto titulada ‘Heroína’ de Gaston Lachaise, mujer de caderas anchas y senos augustos, suerte de arquetipo de la mujer más primal, la madre luchadora, impresionante primer golpe de vista que una mirada ibérica no podrá dejar de relacionar con las esculturas celtíberas de la mujer.

Comenzaremos la visita a la exposición por Solas, destacando la soledad como la primera de las condiciones de éstas mujeres. Presentando a la mujer sólo, aunque luchadora y triunfadora como Penélope e Ifigenia. Destaca la obra de Frederick Leighton, Soledad, sobre estas líneas, Ifigenia, de Anselm Feuerbach, realizado en 1871, y una pintura de temática diferente,  Habitación de hotel, obra de Edward Hopper, 1931. Tres mujeres solas. La primera, ensimismada, recogida, lejos del mundo; la segunda, Ifigenia, sacerdotisa de la diosa Diana, hermana de Orestes, deja su mirada vagar por el mar, escapándose así a su destino de ofrenda; y la tercera, una mujer común sola en la ciudad, en una pequeña habitación de hotel, aún cautiva de la carta que acaba de leer.

Pasaremos a Cariátides, otra de las partes de la exposición, dedicado a la mujer trabajadora, a esas mujeres segadoras y espigadoras, aguadoras y lavanderas, mujeres robustas y monumentales que sostienen como cariátides la arquitectura de la familia y de la sociedad. La retórica de estas imágenes tiene un valor ambiguo: por una parte celebran a la mujer trabajadora, pero exaltando al mismo tiempo su servidumbre como un destino natural y eterno. Hijas de la Tierra y atadas a ella para siempre, las campesinas-cariátides son heroínas encadenadas.

Una de las obras que destacan sería La Aguadora de Francisco de Goya, importante porque las aguadoras tuvieron un importante papel durante los sitios de las ciudades en la Guerra de la Independencia, llevando agua fresca y animando a los hombres del frente. Goya ha presentado a esta joven en una postura muy clásica, portando una pequeña cesta en su mano derecha y el cántaro en la izquierda, apoyándolo en la cintura. Vestida popularmente, mira al espectador para implicarnos en su patriótica labor con una sonrisa en el rostro, orgullosa de su actividad. Las telas del vestido apenas están sugeridas, dejando de lado los detalles al aplicar el color de manera rápida y contundente. Un potente foco de luz resbala por la figura, haciéndola más escultórica y atractiva a la vez. Junto

Ménades, será la tercera de los apartados de la exposición,  destacando la figura de la bacante, que aparece en ocasiones en la pintura como un juguete erótico – decorativo, creado para deleite del espectador.

Pero destacan junto a ellas las Ménades, dotadas con poderes capaces de arrancar con sus manos un gran árbol o despedazar un toro o un hombre. Se caracteriza a la mujer por su furia, su fuerza bruta,  destructora de hombres… destacando esta temática durante el siglo XIX, como la obra de Emile Levy, La muerte de Orfeo o Gleyre, y la obra Penteo perseguido por las ménades.

Disponiéndonos en el espacio numero cuatro, nos encontraremos la mujer vista como una Atleta, es decir, como una mujer que se siente activa, que disfruta de su cuerpo y con el que se mueve. Deriva en la figura de Atalanta, que encierra una amenaza potencial contra los roles de género que ha sido desactivada una y otra vez, desde el propio Ovidio hasta las interpretaciones pictóricas del mito. En la pintura victoriana, no obstante, la iconografía de cazadoras y atletas antiguas será rescatada para imaginar la emancipación del cuerpo femenino y el derecho al deporte como precursor en la conquista de otros derechos sociales y políticos.

Surge la figura de la mujer ante los animales, la mujer ante el hombre, surge de nuevo Diana, como mujer. Destacando las pinturas de Peter Paul Rubens con el título Diana cazadora de 1620, y Atalanta e Hipómenes de Guido Reni. Donde se contempla a la mujer con ese poder tan característico.

Para concluir en el Museo Thyssen de Madrid, la última de las salas se dedica a Acorazadas y Amazonas, es decir, la imagen de la mujer guerrera, de gran fortaleza. En primer lugar, las vírgenes guerreras, doncellas acorazadas según el prototipo de Juana de Arco. La armadura permite a la mujer travestirse para ejercer una actividad típicamente masculina, pero al mismo tiempo es una metáfora eficaz de la virginidad. En el arte del final del siglo XIX, en artistas tan diversos como Edgar Degas y Franz von Stuck, las guerreras se despojan de la coraza, regresando a la imagen original de las antiguas amazonas y acercándose, al mismo tiempo, a las reivindicaciones feministas que hacen eclosión en esa época.

Hay sólo un reproche que uno puede, humildemente, hacer a la exposición, y éste es la falta de representación de obras españolas. Es cierto que Goya está representado en la muestra, pero nuestro arte ha dado representaciones de la mujer tan válidas (en cuanto a temática) como las expuestas de otros muchos artistas, pienso por ejemplo en ‘La Sibila’ de Anglada-Camarasa, los lienzos que Sorolla pintara de su mujer e hijas, las esculturas de la mujer de Manolo Hugué, por no hablar de las obras de Pablo Picasso, creador prolífico cuya temática principal fue la mujer. Mi argumento aquí es, por un lado, político, una gran exposición como ‘Heroínas’ invariablemente revaloriza la obra expuesta, mostrar obras españolas revaloriza nuestro patrimonio; y, por otro, cultural, ya que la mirada española hacia la mujer es un fenómeno socio-cultural, condicionado por sus representaciones – desde el arte íbero o las vírgenes de Murillo hasta las revisiones de Goya y los modernistas respecto al tema. Al visitante español, sostengo, una exposición que explore nuestras lecturas de lo femenino y las contextualice y complemente con obras extranjeras, le aportaría más, aprendería más, que una basada en obras y arquetipos extranjeros.

Por otra parte, en ningún momento la muestra pretende ser integral, inclusiva de todas las lecturas de la mujer activa. Y qué duda cabe que la muestra toma ya muchos riesgos mezclando fotografías creadas en 2010 con lienzos de Caravaggio, que salga triunfante es de por sí un gran logro, testimonio de un criterio de selección experto, como lo es también que excite en la mente del visitante nuevas posibilidades y conexiones con otras obras. En este sentido, y en la gran calidad de muchas de sus obras, la muestra sólo merece halagos y recomendaciones. Se podrá visitar hasta el 5 de junio en el Museo Thyssen y Fundación Caja Madrid.

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Museo Thyssen-Bornemisza – Paseo del Prado, 8. 28014 Madrid.

Fechas – Del 8 de marzo al 5 de junio de 2011.

Lugar  – Sala de Exposiciones temporales del Museo Thyssen-Bornemisza. Continúa en la Fundación Caja Madrid.

Horario – De martes de domingo, de 10.00 a 19.00 horas. Desde el 12 de marzo, la exposición temporal en el Museo Thyssen estará abierta los sábados hasta las 11 de la noche. El lunes 2 de mayo también se podrá visitar la exposición. Lunes y domingo 1 de mayo cerrado. El desalojo de las salas de exposición tendrá lugar cinco minutos antes del cierre.

Fundación Caja Madrid – Plaza de San Martín, 1. 28013 Madrid.

Fechas – Del 8 de marzo al 5 de junio de 2011.

Lugar – Sala de exposiciones de la Fundación Caja Madrid. Continúa en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Horario – De martes a domingo, de 10.00 a 20.00 horas. El lunes 2 de mayo también se podrá visitar la exposición. Lunes y domingo 1 de mayo cerrado

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