Mondrian, De Stijl y la tradición holandesa – Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid)

29 03 2012

El vigésimo aniversario del Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid será dotado de una serie de actividades que elucubrarán la gran colección que el museo dispone, por ello se realizarán grandes exposiciones, junto a concursos; un simposio sobre Hopper y el cine; recorridos temáticos; una jornada de puertas abiertas, el domingo 7 de octubre, víspera de la fecha exacta del 20 aniversario; la restauración de El Paraíso, de Tintoretto, y un programa de conferencias sobre los barones Thyssen, impartido por Guillermo Solana, conservador-jefe del Museo. Una de esas grandes exposiciones ya está en marcha, una retrospectiva sobre Marc Chagall, sobre la que trataremos más adelante. Así mismo habrá otra sobre Edward Hopper, otra sobre la pintura de Gaugin y su relación con Tahití; concluyendo el 20 aniversario con una exposición sobre Cartier y su colección de joyas históricas.

Paralelo a éstas exposiciones y actividades, el Museo Thyssen-Bornemisza pone en marcha una nueva actividad expositiva, denominada “Miradas Cruzadas”, y que pretende servir para presentar de manera periódica una instalación temporal con el objeto de poner en valor las obras que forman parte de la colección, así como un punto de encuentro entre las pinturas modernas y las antiguas. Este ciclo de pequeñas exposiciones temporales parte el hace un mes, aprovechando la celebración de ARCO 2012, que estuvo dedicado a los Países Bajos, y por ello que dicha instalación llevará el nombre de Mondrian, De Stijl y la tradición holandesa: que propondrá un diálogo visual entre las pinturas de Piet Mondrian y sus colegas Theo van Doesburg y Bart van der Leck, con algunas obras maestras del Siglo de Oro holandés. El espectador podrá observar ciertos elementos comunes que comparten estos artistas, tan lejanos en el tiempo, como la equilibrada y armoniosa resolución de la composición pictórica o la tendencia de todos ellos a trabajar la superficie de la pintura no como una ventana abierta al espacio sino como un plano pictórico frontal bidimensional, organizado geométricamente.

Holanda se ha puesto históricamente como ejemplo de comportamiento civio y su arte como modelo de sencillez, austeridad y armonía. Pero lo cierto es que durante la mayor parte del denominado Siglo de Oro holandés, no solo existía una tensión permanente entre protestantes y católicos, sino que las Provincias Unidas permanecieron en guerra, primero con España, luego con Inglaterra y finalmente con Francia. Ahora bien, frente a esta inestabilidad, los creadores holandeses reaccionaron con una pintura serena, dedicada a la sencilla vida doméstica, y buscaron la pureza del paisaje a través de un nuevo concepto de la perspectiva y de la exactitud en el detalle.

Una inestabilidad similar coincidió con la creación del neoplasticismo. Cuando en julio de 1914 Piet Mondrian visitó su tierra natal desde París se vio sorprendido por el comienzo de la Gran Guerra. Durante esos agitados años, Holanda se mantuvo neutral y aislada, pero no por ello dejo de sufrir las consecuencias de la crisis generalizada de la conciencia europea. Para Mondrian ese aislamiento se tradujo en un acercamiento a la tradición artística holandesa y en un mayor alejamiento del cubismo francés. La progresiva planitud y abstracción, que tanto temían Braque y Picasso, era exactamente lo que él estaba buscando. Fue entonces cuando conoció a Van Doesburg ya Van del Leck y comenzaron a desarrollar las bases ideológicas de De Stijl, un nuevo lenguaje artístico basado en un espiritualismo utópico, ejemplo característico del lenguaje del modernismo de la primera mitad del siglo XX. El neoplasticismo pretendía ir mas allá de la apariencia cambiante de las cosas y descubrir el núcleo inmutable de la realidad, una realidad que, más que un hecho visual, era para ellos una visión espiritual a la que Mondrian denominaba “visión universal”.

La historia del arte holandés del Siglo de Oro abunda en imágenes de interiores. El interior como refugio, el interior como representación de la ética protestante basada en la mujer virtuosa, en la familia, o el trabajo, pero también el interior como espacio manipulado por el pintor. La nueva sensibilidad visual holandesa se aparta de las pautas artísticas marcadas por Italia y el modelo narrativo italiano es sustituido por un arte descriptivo, basado en la composición lógica y precisa de los elementos formales, más apropiado al espíritu de los países del norte. Interior con una mujer cosiendo y un niño, de Pieter de Hooch, o Interior con una mujer sentada junto al hogar, de Jacobus Vrel, son dos claros ejemplos de esa tendencia. La organización geométrica del espacio, a través de los elementos arquitectónicos o de determinados juegos de luz, nos hablan de un acusado sentido de la pintura como superficie, que Svetlana Alpers ha denominado impulso cartográfico. Al igual que los cartógrafos, los pintores holandeses crearon sus pinturas como una acumulación de temas representados bajo puntos de vista diferentes. Como si la pintura, en lugar de ser la ventana abierta al mundo de la tradición albertiana, fuera un espejo que recibe múltiples reflejos o un mapa. Como consecuencia, el juego de marcos, rectángulos, o la sucesión de cuadros dentro del cuadro, responde a un vocabulario abstracto en torno al cual se articula la pintura que pasa de ser la representación de un mundo fabricado, geometrizado a base de la superposición de múltiples prestaciones.

Tanto en sus obras como en sus escritos teóricos, publicados en la revista De Stijl, fundada por Van Doesburg en 1917, queda claro que los neoplasticistas consideraban su arte la culminación del arte del pasado. Como se pretende mostrar en este montaje, el desafío del nuevo lenguaje, el juego de planos y líneas sobre la superficie pictórica, no supuso una ruptura tan radical con la tradición y cobra un nuevo sentido al ponerlos en relación con las pinturas de los artistas holandeses del siglo XVII.

Composición de colores/Composición nº. I con rojo y azul, de Mondrian y Composición XX, de Theo van Doesburg, son buenos ejemplos del ascetismo extremo de las formas geométricas. Ahora bien, a pesar de que se apartan de la representación figurativa del mundo, no se alejan en absoluto de las mismas tensiones, de las mismas superposiciones que contemplamos en los maestros del Siglo de Oro creadas para dar vitalidad y armonía a la imagen. Al igual que ocurría en los interiores de sus predecesores, no existe ningún punto que organice la composición y, como ocurre en un mapa, la sucesión de retículas parece continuar indefinidamente fuera del límite del cuadro. Por otra parte, la retícula, que no es más que una respuesta a la voluntad artística de dar la espalda a la narración y de decantarse por una representación antinatural y antimimética, también representa una noción de dignidad espiritual, un ascetismo estético y una concepción ética de la humanidad que muchas veces se ha puesto en relación con el puritanismo protestante.

El mismo impulso cartográfico se encuentra en los amplios panoramas de Koninck, que se pueden ver como una superposición de accidentes o marcas del paisaje más que una representación fidedigna de los mismos. Al contemplar la Vista panorámica con ciudad al fondo, una efectista pintura de horizontes lejanos y elevados, comprobamos que el pintor se vale de una especial perspectiva creada a base de sucesivos estratos de tierras, agua y árboles que se prestan al análisis formal riguroso. A través del punto de vista elevado, Koninck se aleja de la perspectiva albertiana y el tratamiento radical de la topografía y de la luz le distancia del paisaje real. La línea del horizonte ligeramente curvada no hace más que acrecentar el aspecto de mapa, como si la intención del artista fuera colocar ese trozo concreto de tierra en medio de una visión del mundo en su conjunto.

Junto a la vista panorámica de Koninck, New York City, 3 de Mondrian, y el estudio a gran escala para Composición nº. 7 y Composición nº. 8, de Bart van der Leck, se muestran como contrapunto pero también como continuación de esa misma tradición del paisajismo holandés. Las dos nos ofrecen un mapapaisaje a la inversa: al apartarse de la visión en profundidad, convierten el paisaje en un mapa.

En el caso de Mondrian, a su esfuerzo preliminar por descubrir la armonía entre superficie, forma y color, se añade en esta obra tardía e inacabada un nuevo lenguaje más dinámico, a base de cintas adhesivas de colores, que trata de captar la cartografía de la ciudad de los rascacielos. Por su parte Van der Leck se basa en un boceto de paisaje realizado en 1914 durante su viaje por España y Argelia y, aunque la apariencia de la pintura es totalmente abstracta, una observación más detenida permite vislumbrar ciertos elementos figurativos, como las formas triangulares que parecen sugerir montañas. En suma, mientras que el realismo de la pintura holandesa del siglo XVII puede resultar engañoso ya que, más que representar el mundo real, se vale de determinadas “abstracciones” para trasmitir ideas morales, la geometría era para los miembros de De Stijl la garantía de una ley natural espiritual por encima de la diversidad de la naturaleza.

La exposición en sí no es muy amplia, abarca una única sala en la que se exponen las obras citadas en este artículo. Pero si bien es cierto eso de lo bueno, si breve… Por ello me gustaría que no dejaran de pasar esta oportunidad para poder ver ese neoplasticismo relacionado con la pintura del Siglo de Oro holandés, y esa relación que tiene, a pesar de los siglos de diferencia.

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Museo Thyssen-Bornemisza – 7 febrero — 6 mayo 2012 – Entrada Grautita

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Casa del Sol: Nueva Colección, Nuevo Espacio

22 03 2012

Desde comienzos del mes de marzo de 2012, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte abre al público la Casa del Sol, una nueva sede del Museo Nacional de Escultura (Valladolid) que acoge la colección de otro museo: el de Reproducciones Artísticas.

Se presentan en este espacio una selección de sus mejores obras escultóricas, que serán réplicas centenarias de antigüedades clásicas; un resumen de obras maestras repartidas por todas los museos del mundo: desde Laocoonte al Discóbolo, de los retratos del Fayum a la Máscara de Agamenón.

La exposición permanente servirá para hacerse preguntas sobre nuestros hábitos culturales y aprender los secretos y las paradojas de la relación entre copias y originales. Y servirá también, para hacernos sentir el placer de esa celebración de la vida, del mito y de la belleza humana de las grandes obras del arte helénico, reunidas en un hermoso diálogo.

Anteriormente el Museo Nacional de Reproducciones Artísticas, se situaba en el Casón del Buen Retiro de Madrid, en 1961 se vio obligado a abandonar esta sede, lo que fue el inicio de una trayectoria, marcada por los proyectos fallidos, el deterioro de sus obras y el peregrinar de un edificio a otro, siempre precariamente. Su refugio final fue el almacén del Museo del Traje, donde ha pasado oculta la colección los últimos 10 años.

Durante más de 50 años, la colección ha sido un “no museo”, ya que carecía de sede, proyecto expositivo, y sin cumplir lo que toda colección debería de ser: una accesibilidad social para el disfrute público del patrimonio. Por ello, con esta remodelación, y la inclusión de la colección de reproducciones escultóricas se pone fin a estas condiciones, y el ciudadano podrá acercarse a conocer de primera mano las copias de las grandes obras de la historia de la escultura.

Por ello, el Museo Nacional de Escultura cuenta desde ahora con otro espacio, la Casa del Sol, donde se exponen 270 piezas de las más de tres mil que conforman la colección del Museo de Reproducciones Artísticas, cuyo fondo no tenía sede fija desde hace dos décadas y ha recalado de modo definitivo en Valladolid tras un peregrinaje por varios edificios y que en las últimas décadas recibió acogida en el Casón el Buen Retiro de Madrid.

Esta nueva infraestructura museística, que amplía el discurso expositivo del Museo Nacional de Escultura con réplicas de obras de escultura clásica realizadas en los siglos XIX y XX, se ha abierto ya al público y puede visitarse por el mismo precio que daba derecho a visitar la colección del colegio de San Gregorio y el Belén Napolitano del Palacio de Villena.

Estas nuevas piezas son reproducciones de grandes obras clásicas de la escultura universal que ayudan al experto en cultura a enlazar el sentido escultórico de las obras expuestas en el Museo Nacional de Escultura, dando a entender muchos de los aspectos que han ido heredando unos estilos de otros, como el movimiento, los pliegues, las manos…

Dentro del amplio espacio desarrollado, con una extensa presencia de la luz y la claridad podremos pararnos a observar copias de las piezas escultóricas más relevantes, dispuestas a lo largo de un gran espacio longitudinal, disponiéndose las piezas en dos líneas expositivas, así como en las paredes del espacio, puesto que también dispondrán de relieves. Así mismo y para concluir con el espacio expositivo, al llegar al final de ese eje longitudinal se dispondrán otra serie de obras que ayudarán a concluir esa visión de la escultura y las grandes obras pertenecientes a varias culturas diferentes e independientes.

La composición expositiva permanente se estructura en cinco secciones

I.-  La “invención” de la Antigüedad. En la que observaremos el fervor por lo antiguo iniciado en la época renacentista, y culminado en el siglo XVIII con los descubrimientos de Pompeya, Olimpia y Micenas. Veremos como las obras serán conocidas en todos los lugares, gracias a las copias que de ellas se hicieron.  Dentro de esta sección destacarán esculturas como El Discóbolo, Obras del Partenón, Retratos del Fayum, Pinturas de Pompeya, Máscara de Agamenón

Nos pararemos en una de ellas, la máscara de Agamenón, copia de 1914 en metal repujado de la obra original del s.XVI a.C. que se puede ver en el museo Arqueológico Nacional de Atenas. La Máscara de Agamenón es un objeto arqueológico descubierto en la acrópolis de Micenas en 1876 por el arqueológo prusiano Heinrich Schliemann. Se trata de una máscara funeraria de oro que se encontró colocada encima de la cara de un cuerpo ubicado en la tumba V.  Schliemann pensó que había descubierto el cuerpo del legendario rey griego Agamenón, y por ese motivo la máscara recibió su nombre. Sin embargo, estudios arqueológicos modernos sugieren que la máscara podría datar de entre 1550 y 1500 a. C., lo que la situaría en un tiempo anterior (unos 300 años) al que tradicionalmente se atribuye a la vida de Agamenón. A pesar de ello, ha conservado su nombre.

II.- La belleza desnuda. Que destacará la importancia y el prestigio de la escultura antigua, en la armonía de los cuerpos griegos, así como la creación de un cánon estético convertido en dogma académico. Éstas características se podrán ver en piezas como  El Doríforo, la Venus de Médicis, el Mercurio sentado

 

Así el Doríforo,  vaciado en yeso de 1888 de la copia romana de la obra de Policleto (s. V a.C.), procedente de Pompeya, y que se custodia en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Aunque muchas han sido las copias que han llegado hasta nuestros días, la estatua original griega ni el texto sobre la formalización del cuerpo masculino de Policleto; el Canon; han llegado hasta nuestros días. Resulta imposible conocer las proporciones que usó, ya que los marmolistas romanos engrosaban las piernas en sus copias, para darle mayor estabilidad. Sólo se conserva una frase. “La perfección se alcanza poco a poco mediante cálculos”.  La estatua colocada en la Palestra de Pompeya, pudo servir para recordar a los jóvenes romanos el ideal de belleza helenístico y es posible que se realizaran ritos heroicos en su honor.

III.- Imágenes del furor. Dionisos es un Dios marginal, errante, protector de la vendimia y la fertilidad, de la demencia y el exceso humano. Representa el lado oscuro de la civilización griega, pues recupera la naturaleza animal del hombre y subvierte el orden natural de la polis.

Este impulso irracional será explorado por Nietzsche como símbolo de una moral y estética inconformista. Frente a la serenidad apolínea, Dionisos encarna una nueva relación con la vida, basada en el placer del instante, la inmersión en la experiencia del caos y la libertad frente a las convicciones. Dentro de este espacio destacarán piezas como Fauno durmiente, el Centauro, Menade danzante, Pan y sátiro…

IV.- Sabios y Héroes. Muchos restos antiguos fueron interpretados en clave política y moral, porque ofrecían modelos de vida y lecciones históricas. Recreaban un universo viril de guerreros y atletas, que estaba también teñido de ideales filosóficos, pues el ejercicio de la política implicaba una reflexión sobre el poder, la verdad o el cumplimiento del deber. Este mundo influyó en la educación de las élites y en sus socios eruditos; los sabios decoraban sus bibliotecas con bustos de filósofos y los reyes vivían rodeados de retratos de emperadores romanos, convertidos en antepasados que legitimaban su autoridad y sus conquistas. Las obras que reflejarán esas condiciones en la exposición serán Laocoonte, Galo moribundo, bustos de Séneca, Marco Aurelio, Epicuro, Homero…

Dentro de este apartado podremos detallar el conjunto escultórico de Laocoonte, vaciado en yeso de 1887 de la pieza original del s. I a.C. (?) que se expone en los Museos Vaticanos.  La obra describe la venganza de los dioses contra el sacerdote troyano por intentar disuadir a sus compatriotas de aceptar el caballo de Troya.  El grupo, congelado en el momento supremo de violento y agonía, cuando la espiral de las serpientes se enroscan en sus cuerpos, se convertirá en exemplum doloris. Admirada por noticias indirectas, antes de ser descubierta, su hallazgo en 1506 entusiasmó a toda Roma, que desfiló día y noche ante ella. Fue comprada por el Papa Julio II, que la expuso en el Cortile del Belvedere por su valía artística y su deseo de asociar la Gloria del Papado a la Roma Antigua. Enseguida se hizo famosa a través de copias, parodias y citas, además de lecturas eruditas y filosóficas. Supuso, por así decir, la invención de la idea de “obra maestras”. En el siglo XX se hayó el brazo derecho original, reconstruido imaginariamente en 1532 en la posición extendida que aquí se conserva.

Así también destacará la escultura de Galo moribundo, vaciado en yeso de 1885 de la escultura de la Escuela de Pérgamo (230 – 220 a.C.)  que se puede ver en los Museos Capitolinos de Roma. Esta pieza refleja la visión del artista sobre una soldado que desfallece, desarrollando notas de nobleza; dándose una imagen que  exalta al vencedor por medio de la dignificación del vencido.

Otra de las partes desarrolladas en este espacio, y que pertenece a esta cuarta sección, será una colección de bustos de diversos personajes, reales o imaginarios. Realizados por varios autores, todos hechos con la técnica del vaciado en yeso, oscilando las piezas originales del siglo V a.C.  al  II d.C.  Dentro de este conjunto de bustos se dá la evolución del arte clásico, en un amplio arco temporal. Los mas arcaicos son fragmentos del frontón de un templo de Olimpia. Otros de la Atenas Clásica, son encarnaciones ideales de Dioses u hombres famosos. Un tercer grupo, de época helenística, interesada por sabios y poetas, descubre la interioridad del individuo. Finalmente, el retrato romano de patricios y emperadores, que consolidará un tópico aún vigente: que la identidad de un individuo radica en su rostro.

V.- Enigmas y fragmentos. Nada tan evidente en el redescubrimiento de las estatuas antiguas como que aparecían rotas o eran indescifrables. Cabezas, torsos y miembros anatómicos dispersos eran coleccionados con avidez como reliquias sagradas; y sucesivas generaciones de eruditos y artistas se dedicaron a completar los cuerpos, a integrarlos en un contexto narrativo, a atribuirlos a una personalidad o a buscar la causa de una postura o un gesto. Para esta tarea se sirvieron de la historia, de textos antiguos y de la imaginación, pero también influyeron modas, intereses políticos o circunstancias de cada momento.

La sensibilidad contemporánea renunció a ese comportamiento y prefirió entregarse a la misteriosa fascinación que emana una obra incompleta. El fragmento se convirtió en la quintaesencia del gusto romántico, y después en un principio constitutivo de la experimentación de las Vanguardias. Completarán esta sección piezas de la importancia de:

Ares Borghese, vaciado en yeso de 1884, de la copia romana de la obra de Alcamenes (s. V a.C.), y que se puede ver en el Museo Louvre de París. Suele afirmarse que esta estatua es un réplica romana de un bronce griego del s. IV a.C. , hoy perdido, que estaba en un Santuario en el Ágora ateniense dedicado a  Ares, como lo demostrarían el casco y el anillo que encadenan su pie para impedirle actuar como dios de la guerra. Pero es una de esas frágiles hipótesis de los historiadores que se ha impuesto sin haber sido razonada. Sea un dios o un mortal, este majestuoso y pensativo desnudo expresa el sentido civilizador que entre los griegos tuvo la belleza idealizada del cuerpo humano.

Torso Belvedere, vaciado en yeso de 1889, de la escultura de Apolio del s. I a.C. y que se puede ver en Museos Vaticanos. Esta soberbia pieza heroica, tensa y muscular, es un símbolo del inmenso genio griego para la escultura. Y no a pesar de estar incompleta, sino a causa de ello. Su inicial condición de fragmento permaneció intocable gracias a la admiración que suscitaba en Miguel Ángel, quien declinó la invitación a reconstruirlo en defensa de su teoría del non finito.

Ariadna abandonada, vaciado en yeso de 1882 de la copia romana de obra helenística del II a.C. y cuya original estaría en los Museos Vaticanos. Desde su presentación en 1512, esta pieza ha conocido tres identidades diferentes. Primero fue Cleopatra por la serpiente que rodea su brazo; luego se relacionó con la tradición de la ninfa dormida; y a finales del s. XVIII se observan paralelismos con sarcófagos que representan a Ariadna abandonada en Naxos por Teseo, mientras dormía. Lo más instructivo de esta variación en el reconocimiento no es el logro de una gradual identificación, sino lo que cada generación ha querido ver en ella.

Niño de la Espina (Spinario), vaciado en yeso de 1884 de la escultura de los Museos Capitolinos de Roma s. I a.C. – s. I d.C. (?). La enigmática identidad de este joven dio lugar a varias suposiciones, desde el bello Absalon, el príncipe de la Biblia; como un mensajero detenido para extraerse una espina. Esta pieza es muy reconocida en copiada, por ello muy distribuida entre los palacios aristocráticos europeos, tanto como estatua independiente como pieza de una fuente.

El diseño museográfico pretende resaltar el contraste entre el blanco absoluto de la nave, ese color de la Antigüedad; y el color de la antracita del suelo y de los soportes de las obras. El antiguo altar se ha convertido en un lienzo blanco donde se dispone una  proyección digital, donde el bucle de la copia adquirirá un nuevo protagonismo.

El espacio que ocupa la exposición, la nueva sede creada en el Museo Nacional de Escultura, será La Casa del Sol, construida a mitad del siglo XVI y adquirida por el Conde de Gondomar, personaje importante de la España del Siglo de Oro, diplomático y sobre todo, gran bibliófilo. Originariamente, la iglesia fue una ermita, pero el aristócrata la convierte en su capilla y enterramiento privado, integrada en el conjunto palaciego.  Como se puede observar en la arquitectura expositiva, la iglesia es quien la ocupa, es un espacio diáfano, pintada en blanco, como exigían los puristas del Renacimiento Italiano; disponiendo de una amplia nave abovedad, que tras las intervenciones del siglo XVIII, conserva la esencia de la iglesia clásica, acorde con las obras antiguas expuestas.





PICASSO: El eterno femenino

21 03 2012

La Fundación Canal de Madrid realiza esta exposición gracias a la colaboración de la Fundación Picasso Casa Natal de Málaga, que cede temporalmente las obras que se podrán hasta el 8 de abril de 2012 en Madrid. El tema dispuesto en esta ocasión será la figura de la mujer, que ha sido uno de los temas iconográficos más constantes en la obra de Picasso, desarrollado en los distintos estilos que el pintor realizó a lo largo de su carrera. A través de los 66 grabados que componen esta muestra, realizados entre 1927 y 1964, el artista se enfrenta a la imagen femenina desde el lugar de quien al mismo tiempo la admira e interroga.  Hay que recordar que el artista malagueño retrata a la mujer principalmente de tres formas: desnuda, sentada o recostada. Además, se puede observar la influencia de otros pintores, como Ingres en sus líneas, por esa pureza de la línea. “Picasso ‐ El eterno femenino” nos presenta distintos ángulos desde los que se plasma la figura de la mujer, ya sean éstas imaginarias o reales, como las dos últimas y más intensas mujeres de Picasso: su compañera Françoise Gilot y su esposa Jacqueline Roque. La figura de la mujer se presenta como un soporte para la manifestación del alma del sujeto femenino. El artista personifica estas presencias femeninas desde múltiples ópticas: renacentista, barroca o cubista, donde aparecen mujeres sentadas a modo de los retratos cortesanos, posando para artistas, observando o siendo observadas, jóvenes y maduras, con vestimentas de otros siglos y otros ámbitos o completamente actuales… Existe una dualidad de visión en Picasso, que bien puede captar en la mujer en el esplendor de su naturaleza o en sus años de infancia y juventud para someterlas también a escenas alegóricas sobre el devenir de la vida o en situaciones en las que se intenta acceder a su mundo privado e interior. Esta multiplicidad de modelos femeninos se plasma en las catorce secciones en las que se articula esta exposición en las que los grabados ilustran, además, las distintas técnicas de la obra gráfica de Picasso. El título de la exposición hace referencia a la expresión creada por Goethe según la cual el eterno femenino reúne a la madre y a la amada en un principio universal que remite a la propia Eva y que, por tanto, unifica a las diversas modalidades de la mujer en un modelo intemporal y platónico.  La estructura de la exposición  “PICASSO – EL ETERNO FEMENINO” se articula en 14 secciones. Veremos de una manera reducida los contenidos de todas ellas para poder conocer mejor esta exposición. I. Espejo del alma El viejo adagio latino, que convertía las facciones en una manifestación o un reflejo del alma, encuentra cumplimiento en la obra gráfica de Picasso cuando dota de especial energía a las mujeres cuyos rostros plasma. Así, se deducen de estos retratos sensaciones como la afinada inteligencia (Retrato de la señora Rosengart) o la mezcla de belleza, elegancia, misterio y distanciamiento (Busto Estilo Moderno). II. Retratos de Françoise Françoise Gilot, compañera de Picasso durante diez años, joven pintora y madre de sus dos últimos hijos –Claude (1947) y Paloma (1949)‐, es una musa constante durante esa década fértil e intensa. Su rostro sereno y a menudo enigmático aparece en un comienzo de forma difusa (Cabeza de joven, 1945) o con líneas firmes y serenas (Cabeza de joven, 1946) o incluso con trazos firmes y esquemáticos (Joven con cabellos largos). Poco más tarde, a medida que su relación se afianza, su rostro aparecerá en retratos más ambiciosos y de mayor formato (Françoise con lazo en el pelo y Françoise con los cabellos ondulados), en los que la mirada hierática de Françoise se convierte en desafío al espectador (La camisa de cuadros). III. Retratos de Jacqueline Jacqueline Roque, su última compañera y esposa con la que se casaría en 1961, es otra presencia imprescindible en la obra de Picasso. Su rostro, a menudo de perfil, comparece en grabados marcadamente elegantes (Perfil en tres colores, Mujer con blusa de flores, y Jacqueline leyendo). En ellos incluso rinde un homenaje a España, al adornar a Jacqueline con una mantilla (Retrato de Jacqueline con mantilla) o tocada con un velo que es premonición de la boda, pocos años más tarde, entre Picasso y Jacqueline.   IV. La herencia del Renacimiento Picasso resucita las formas elegantes de los retratos femeninos del Renacimiento con mujeres generalmente representadas de perfil, ocasionalmente ornadas con flores o con cuellos alargados al estilo manierista. Son en gran parte rostros inventados, pero también recreaciones de caras de personas concretas. Son piezas de gran belleza llenas de equilibrio y calma, en las que la serenidad y la armonía de los rasgos se convierten en una idealización de las facciones de la mujer que son, a la vez, una glorificación de la belleza.  V. Mujeres imaginadas La enorme e inabarcable producción de Picasso, la rapidez de su creación, hace que muchas veces los personajes y rostros que recrea sean invenciones, mujeres que aquí nos presenta observándonos o bien buscando fuera de la obra una razón para su presencia, distante e incluso indiferente. VI. La herencia cubista Picasso, creador del cubismo, también aplicará las enseñanzas de este movimiento a la figura femenina. En algunos retratos aplica los principios cubistas trazando líneas audaces sobre un fondo negro (Figura en negro) o bien invierte los términos y son enérgicos campos de color los que delimitan el nuevo territorio del rostro femenino (Figura). También se arriesga combinando ambas concepciones tanto con masas de negro (Figura estilizada) como de color (Figura con blusa de rayas). De una forma más sencilla y didáctica, los ecos cubistas se  restan a formulaciones esquemáticas de gran eficacia (Hombre tumbado y mujer acuclillada y Carmen Plancha XXXV).   VII. La mujer sentada Recuperando la pose más habitual del retrato renacentista, con una óptica que hace también referencia a las representaciones de la Virgen y a los retratos de corte, Picasso sienta a la mujer para enfrentarse a su mirada múltiple e inquieta. Así sucede con los retratos de Françoise en un sillón, en los que no sólo la modelo, sino también los ropajes, propician variaciones sorprendentes que permiten comprobar la audacia y la libertad de la creación picassiana.   VIII. Divino tesoro La juventud tiene en la mujer la representación más gozosa para Picasso. Sucede así en el grabado de líneas clásicas en el que la juventud se convierte en alegoría de la paz (Juventud), o en las representaciones de jóvenes muchachas observando escenas que le son ajenas (Equilibristas observados por una campesina y su pequeña hija) o asomando en las obras sus rostros de inocencia (las dos ilustraciones para Poemas y Litografías). IX. Misterio y silencio El mundo privado de la mujer ‐su mundo interior‐ fue para Picasso un ámbito al que siempre quiso tener acceso. La actitud ensoñadora de Françoise meditando (Françoise sobre fondo gris, una ilustración para Carmen) abre la puerta para ese terreno de silencio y calma. El universo femenino de ensueño y confidencias se nos presenta en las cuatro versiones de Dos mujeres desnudas y en las dos de Mujer ante un espejo. X. La mujer y el artista Picasso recoge en las figuras de los artistas que representa una especie de confesión, de autobiografía. Así, su admiración por la mujer se plasma en los grabados en los que una mujer posa convertida en modelo, para que un artista ‐máscara y símbolo del propio Picasso‐ la retrate y aprisione para la eternidad en una obra que es, al fin y al cabo, la que observamos.  XI. La mujer observada La mujer atrae a los personajes de Picasso en actitudes que a veces rozan la adoración y en otras ocasiones la sensualidad. El ejemplo del primer tipo de contemplación se da en Escultor y dos cabezas esculpidas, donde la mujer se presenta a través de su representación escultórica. A la segunda variante pertenece la curiosa adaptación que Picasso hace del lienzo de Manet El desayuno sobre la hierba.   XII. La mujer que observa A Picasso, amigo de jugar con el espectador, le gustaba convertir a la mujer no sólo en el personaje observado en sus obras, sino también en el que observa lo que en ella ocurre. Sucede así en estos grabados plenos de clasicismo en el que el espectador se somete nuevamente a un juego de espejos y de mutuas e infinitas contemplaciones, accediendo a un espacio privado, pleno de silencio y de sigilo, que es el reverso del anterior tema de la mujer observada.   XIII. La profundidad de la piel El desnudo, la exposición de los cuerpos en su expresión más directa, tiene cabida en esta exposición con obras en las que la tensión erótica no está presente, siendo los cuerpos un pretexto para el juego con las líneas, una expresión de alegre vitalismo. Así sucede en la ilustración para el poema de Góngora, en el que los cuerpos parecen expresiones del arte arcaico griego, la pareja casi humana y casi vegetal del libro de Aimé Césaire o las dos mujeres sobre fondo negro del libro Poemas y litografías.   XIV. Damas del tiempo de antaño Picasso, en cuya memoria visual anidaba toda la cultura artística europea, ambientaba a menudo figuras y escenas en la época del Renacimiento y el Barroco, tal como sucede con la dama de aire centroeuropeo (Noble dama) o del Barroco español, época a la que también pertenecen la audaz representación de una Menina de Velázquez (Una menina), las juguetonas escenas de seducción que contemplamos en El viejo rey o en las imágenes sobre La partida del caballero, en las que la dama observa al paladín camino de convertirse en ausencia.

________________________________________________________________ Picasso. El Eterno Femenino Fundación Canal – C/ Mateo Inurria 2, 28036. Madrid Del 2 de febrero al 8 de abril de 2012 Horario: Laborables y festivos: 11:00 a 20:00 horas/ Miércoles: cerrado a partir de las 15:00 h.    





CaixaForum Madrid: La Persistencia de la Geometría

20 03 2012

Como fruto fecundo entre las colecciones de la Fundación “La Caixa” y del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), el CaixaForum Madrid presenta la segunda de las exposiciones que surgen de esta suma. Teniendo en cuenta las líneas discursivas de ambas colecciones, se traza un recorrido que explora el uso de la geometría en el ámbito de la escultura y la instalación, desde los años sesenta hasta la actualidad.

Las exposiciones de la Fundación ”la Caixa” y el MACBA proponen asociaciones entre obras de diferentes épocas y contextos culturales, en función de aspectos formales y temáticos que conectan con las inquietudes artísticas actuales. Las tres primeras coinciden en el tiempo: ¡Volumen!, inaugurada el pasado mes de noviembre en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona; La persistencia de la geometría, en CaixaForum Madrid, y El espejo invertido, que se expone desde finales de enero en el Museo Guggenheim de Bilbao.

“La persistencia de la geometría” invita a realizar este recorrido, que se inicia con el arte minimalista, a partir de una selección de esculturas, instalaciones, fotografías y videoinstalaciones de diferentes artistas modernos. La exposición se divide en ocho ámbitos, algunos de los cuales están ocupados por la instalación de un solo artista y otros presentan conjuntos de obras de distintos autores. En total cuenta con 96 obras de 31 artistas.

La geometría nunca ha dejado de estar presente en el arte, aunque ha sido en el siglo XX cuando más se ha teorizado sobre su uso. En las primeras décadas estuvo íntimamente ligada a los conceptos de abstracción y modernidad, y fue vehículo de idealismos y utopías. A mitad de siglo, las obras que caen bajo las categorías del minimalismo, posminimalismo y arte conceptual comparten la necesidad de reducir la obra a una forma elemental (cubo, círculo, etc.), un sistema matemático (retícula, serialidad) o un gesto repetitivo. La forma se teatraliza y la interacción del espectador abre nuevas formas de relación con la obra de arte. A partir de entonces, los caminos de la geometría se despliegan en diferentes propuestas para adentrarse en el trazado de lo social y su dimensión política.

Comenzaremos la visita accediendo al espacio expositivo, situado en la tercera planta del recinto cultural, partiremos en esta aventura geométrica con el espacio denominado: Metafísica de la geometría. En la que destaca la obra de James Lee Byars.  Será la disposición de tres figuras geométricas distintas: una esfera, un cubo y un paralepípedo, encerradas en vitrinas. La idea que Lee Byars desarrolla, sería la de encerrar las formas primigenias en vitrinas de museo, como si quisiera salvaguardar para la eternidad la imaginación de una pureza absoluta e inmutable, y protegerla de la incapacidad de nuestra cultura para sostener por más tiempo verdades universalmente válidas.

Destaca el acceso al segundo ámbito, denominado Formas esenciales. Donde veremos artistas como Hans Haacke, Donald Judd, Richard Long o James Turrell. La pieza de Richard Long tiene su atractivo en la disposición de varios círculos concéntricos sin ser completos, a partir de pequeñas piedras; componiéndose a gusto del artista en cada una de las exposiciones en la que esta obra participa, ya que el material no está fijado a ningún soporte. La esencia de este segundo ámbito se define a partir de un vocabulario de formas básicas y abstractas, este movimiento evitó simbolismos y silenció la expresión emocional del artista. La escultura prescinde del pedestal y establece una nueva relación con el espectador, que puede contemplarla como un objeto real en un tiempo y en un espacio concreto.

Así mismo, Hans Haacke, y su “Cubo de  condensación” (1963 – 1965), en metacrilato y agua, ya que el artista realiza un cubo en metacrilato y disponiendo en la parte inferior del cubo y sin tocar ésta cara, una plancha del mismo material, disponiendo entre ambas planchas agua. El efecto del calor sobre el agua, aumentado por las paredes; genera esa condensación que se establece por toda la obra. Se trata de un experimento sencillo con un proceso muy lento, cuya observación exige tiempo y atención, y durante el cual la inmutabilidad de la figura geométrica se ve perturbada por la inestabilidad del ambiente interior y exterior del cubo. El deseo del artista era «crear algo indeterminado […] que no pueda predecirse con precisión», que cambie y reaccione al entorno como lo hace un organismo vivo.

El tercero de las disposiciones expositivas será la llamada Geometría en acción. En cuyo espacio contará con artistas como Eleanor Antin, Bruce Nauman, Josep Ponsatí, Carles Pujol, Àngels Ribé, Robert Smithson, Francesc Torres.

Estos artistas han generado figuras que crecen y se desarrollan en el espacio, entendiendo la geometría como algo vivo y en constante transformación. Creando nuevas formas o haciendo visibles las ya existentes, buscan la presencia de la geometría en un entorno fuera del ámbito museístico, y lo hacen a través del cuerpo o de su interacción con el espacio. Lo efímero de sus intervenciones convierte la fotografía o el vídeo en el mejor modo de registrar tanto la experiencia del artista como la obra misma, que al desarrollarse en el tiempo ya no podrá explicarse a partir de la imagen única.

Destacable la pieza de Bruce Nauman, formada por cubos dispuestos en el suelo formando una gran equis y sobre los que se proyecta luz fluorescente amarilla. El contraste es animado por las paredes blancas del espacio que hace crear un espacio definido por la geometría de formas básicas. Black Stones under Yellow Light [Piedras negras bajo luz amarilla] (1987) es una instalación compuesta por cubos de mármol negro pulido que, dispuestos en diagonal, bloquean el espacio y configuran una imponente forma de X.

La continuación de esta visión geométrica seguirá con Dibujando en el espacio, donde nos encontremos con artistas como Armando Andrade Tudela, Waltercio Caldas, León Ferrari, Gego, Mario Merz

Una línea crece y se combina con otras para formar sistemas más complejos: redes, mallas o retículas. En estas obras, la línea se vuelve una unidad básica a partir de la cual pueden crearse nuevas estructuras: desde formas libres que abandonan la exactitud de la geometría pura y evocan la propia naturaleza, hasta sistemas que nos recuerdan la composición de nuestras ciudades. Dibujadas en el aire o sobre el papel, fruto de un crecimiento ordenado o de un desarrollo aleatorio, estas formas han ido invadiendo y organizando el espacio, dando lugar a sistemas equilibrados. De ese modo, lo lleno y lo vacío se combinan en estructuras transparentes y etéreas que han perdido la dureza de su unidad esencial.

 

 

Destaca la obra de Gego, realizada con líneas entrecruzadas formando redes planas y moduladas. Los campos entre las líneas son de base triangular. De este sistema nació la obra Reticulárea, ambientación de mallas y redes, que fue instalada por primera vez en el Museo de Bellas Artes de Caracas.

 

 

 

 

 

Avanzando en la exhibición, el capitulo siguiente será Geometría poética. Ettore Spalletti

Spalletti utiliza formas monocromas y simples, evocadoras de momentos de la historia del arte que han sido su referente. Para él, la abstracción no implica una renuncia a la propia tradición ni al lugar del que proviene, sino la posibilidad de acercarse a los ideales de orden y perfección desde los componentes básicos de la pintura: el color, la forma pura, la luz y la textura;

fruto, en su caso, del uso de pigmentos en polvo. En esta instalación, la armonía de las formas geométricas y la atmósfera creada por el color nos sumergen en un ambiente de ligereza y calma que invita a la contemplación.

 

Otra de las salas individualizadas por esta temática geométrica será, la denominada,  Minimalismos en expansión. Absalon, Sergi Aguilar, Txomin Badiola, Jordi Colomer, José Dávila, Rodney Graham, Pello Irazu, Rachel Whiteread, serán los artistas que coparán esta parte de la exposición  

A través de la utilización de formas geométricas sencillas y repeticiones modulares, estos artistas se apropian de las formas del minimalismo y las dotan de nuevo contenido. La geometría ya no es abstracta. Las obras nos recuerdan objetos que, aun inhabilitados para el uso, rebosan referencias a nuestro mundo. Si bien algunos artistas enfatizan la especulación formal, la mayoría propone un diálogo con el objeto cotidiano que, crítica o irónicamente, explora la manera en que construimos y habitamos nuestros espacios vitales.

Veremos la obra de Jordi Colomer que reutiliza los códigos minimalistas, lo cual no significa una vuelta a los conceptos que los habían originado –el contexto cultural ya era otro–, sino que se convierten en recipiente de nuevos contenidos. En este proceso, la geometría se separó del concepto de abstracción, pues en sus formas se inscribía un contenido figurativo o una intención referencial.

 

Estrategias geométricas. Será otro de los ámbitos expositivos de “la Persistencia de la Geometría”, donde destacará un artista, Damián Ortega

Si las formas geométricas se idearon como abstracciones desligadas de todo tiempo y lugar, ¿cómo interpretarlas cuando aparecen en un contexto tan específico como la periferia de una ciudad? Damián Ortega las desvincula del idealismo y las convierte en protagonistas de una narración. Menciona el origen de Nueve tipos de terreno en la idea de establecer un sistema de clasificación de los diferentes tipos de espacio que podían existir. A partir de la estrategia de Sun Tzu advirtió que el espacio de la batalla no es estable, sino de tránsito: se vuelve fluido. De allí surgió el propósito de examinar los contrastes entre lo natural y lo construido, lo topográfico, lo geométrico y las interacciones de estos factores con la particularidad de un constructo. En síntesis, la idea fue clasificar, separar y enumerar los elementos que configuran un sistema.

 

Para concluir con la visita de la exposición: Intersecciones en la arquitectura. Conformado por los artistas Dan Graham, David Maljković, Gordon Matta-Clark y Matt Mullican. Estos artistas exploran la geometría a través de la arquitectura y del papel que esta desempeña en la organización de los espacios, tanto privados como públicos. Desde ese punto de partida, se acercan de diversas maneras a la idea de frontera: la que separa lo íntimo de lo compartido, la que delimitanuestros movimientos en un espacio organizado o la que, en los sistemas totalitarios, aleja la historia oficial de las historias olvidadas. Así, Gordon Matta- Clark, Dan Graham, Matt Mullican y David Maljković nos muestran, desde distintas perspectivas, que la propia arquitectura y los límites que establece son un reflejo de las relaciones sociales que se dan en un contexto histórico y un espacio determinados.

 

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 La persistencia de la geometría. Obras de las colecciones de la Fundación ”la Caixa” y del MACBA.

Fechas: del 15 de diciembre de 2011 al 25 de marzo de 2012.

Lugar: CaixaForum Madrid (Paseo del Prado, 36).

Organización y producción: Obra Social ”la Caixa”.

Comisariado: Nimfa Bisbe, directora de la Colección de Arte Contemporáneo Fundación ”la Caixa”. Con la colaboración de Bartomeu Marí, director del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA).

 





El Museo del Prado acogerá una exposición sobre Rafael

14 03 2012

 Bajo el título provisional “El último Rafael”, el Museo Nacional del Prado prepara una de las grandes exposiciones que se desarrollarán durante el verano de 2012 en España. Como protagonista principal de la muestra, el propio pintor italiano, Rafael Sanzio (1483-1520), al que el Museo Nacional del Prado realizará una revisión de la importante obra pictórica, ayudado de los tratadistas y biógrafos como Alberti, Vasari, o Poussin.

Rafael siempre fue reconocido como uno de los grandes artistas del Renacimiento en Italia. Durante su corta vida fue aclamado como pintor, diseñador y arquitecto, denominándole como “Artista Total”, trabajando para los grandes mecenas de la época como son los papas Julio II y León X.

Su padre, Giovanni Santi, fue pintor y poeta en la corte de los Montefeltro en Urbino y, aunque falleció cuando su hijo aún no contaba doce años, es probable que le enseñara los primeros rudimentos de la pintura. Rafael fue también poeta estimable, y la sensibilidad con que abordó los temas de sus pinturas hace suponer una deuda intelectual hacia su padre y la cultura de la corte de Urbino. A ello hay que añadir que sus dotes técnicas e intelectuales pudieron florecer gracias a la soltura con que aparentemente se movió en los círculos del poder de Urbino, Florencia y Roma, y también porque en su don de gentes debió de parecerse a Giovanni Santi. Su maestro más importante no fue su padre sino Pietro Perugino.

 

La exposición recorrerá la última etapa de actividad del artista, que estuvieron marcados por una intensa actividad. Desde su llegada a Roma hasta su muerte en 1520, Rafael recibió grandes encargos, como la decoración y frescos de las Stanze Vaticanas y las Loggie, así como sus actuaciones en la Villa Farnesina. Dándose además un interés por la arquitectura al realizar la consturccion de la Capilla de Agostino Chiggi en Santa María del Popolo y la Villa Madama, encargada por el cardenal Julio de Medici, posteriormente Clemente VII.

 

Según la historiadora italiana Anna María Brizio, Rafael tuvo multiples perfiles como artista, como antes indicamos, pero éstos estarían ligados a una faceta “arqueológica”, ya que Rafael no sólo reinterpreta los monumentos clásicos, sino que los adapta a la moda de la época.

Ciertamente, es en este género donde Rafael alcanzará la mayor perfección antes referida y donde verdaderamente quedará plasmada su madurez, pues sus retratos son el resultado del estudio y la acumulación de experiencias. La voluntad de introspección en la figura y el deseo de profundizar en las peculiaridades del modelo, más allá de su evidente monumentalidad, serán las características propias de los retratos que realizó en sus diez últimos años, influenciado, como es lógico, por pintores italianos como Leonardo o Lorenzo Lotto, pero también por referentes del norte como Durero o Hans Holbein el Joven.

 

En relación al artista y al Museo, Rafael y el Prado están muy ligados; ya que la pinacoteca alberga un buen número de pinturas de gran calidad del artista de Urbino, como será el retrato del Cardenal (1510 – 11), la Sagrada Familia del Cordero (1507), o la Sagrada Familia con San Rafael, Tobías y san Jerónimo, también denominada como “Virgen del pez” (1513 – 14). Para completar esta visión de la pintura de Rafael, y más durante su última época, el Museo Nacional del Prado añadirá otras obras prestadas por los prestigiosos museos europeos para poder comparar la pintura de sus últimos años. Como el parisino Museo del Louvre, que conserva el famoso Retrato de Baltasar de Castiglione (1514-1515); la National Gallery de Londres, que atesora el Retrato de Julio II, (1512); el Palazzo Pitti de Florencia, que guarda el extraño Retrato de León X (1518-1519) o la Galleria Nazionale de Roma, que esconde la sensual Fornarina (1518-1519). Todas estas elucubraciones hacen que la exposición sea de esperar con gran nerviosismo ¿Veremos también a la enigmática Donna Velatta, amante del pintor?

 

Ésta será la segunda ocasión en la que Rafael se exponga en Madrid, la anterior fue en 1985, con la exposición “Rafael en España”, donde se pudo ver grandes obras del pintor renacentista italiano.

 

Habrá tiempo para completar la escasez de obra propia que posee el Museo del Prado en su colección permanente, aunque la verdad sea dicha, muy representativa. Igualmente, volverán a discutir los entendidos sobre su maestría, bailando sobre su joven tumba y pisando el popular epitafio Pietro Bembo:

“Aquí está Rafael, por quien la Naturaleza, madre de todas las cosas, temió ser vencida y morir con su muerte”





Presentada la nueva edición de Las Edades: “Monacatus”

12 03 2012

El pasado 2 de marzo de 2012, la Fundación Las Edades del Hombre,  presentó la nueva edición para 2012, de una nueva exposición: MONACATUS, que
tendrá lugar en el Monasterio de San Salvador en Oña (Burgos) en 2012.

 

Tras la suscripción de un convenio fijado el pasado 11 de mayo de 2010, por la Fundación Las Edades del Hombre y la Junta de Castilla y León, se determinó seguir trabajando unidos por la conservación, restauración y difusión del patrimonio de la Comunidad de Castilla y León. Se abrió, de este modo, una nueva etapa con un programa expositivo y formativo cerrado hasta el
próximo 2014.
Tras el éxito determinado en la última edición, realizada en las localidades vallisoletanas de Medina del Campo y Medina de Rioseco, y que acogieron la primera muestra de esta nueva etapa celebrada durante el 2011 bajo el título de Passio, alcanzaron casi medio millón de visitas, ejemplificando ese éxito.
En 2012, será la villa de Oña, situada en el nordeste de la provincia de Burgos, quien acoja la próxima edición. Oña es un conjunto de gran riqueza natural e histórico artística donde el viajero puede descubrir su glorioso
pasado histórico. Un lugar que mantiene una especial tradición con el nacimiento de Castilla.
El título de la decimoséptima edición de las Edades del Hombre es  MONACATUS (término latino que significa “Monacato”).  Indica el tema sobre el que gira la muestra: la vida consagrada en la Iglesia Católica.

MONACATUS se desarrollará en la archidiócesis de Burgos, en el Monasterio de San Salvador en Oña (Burgos).
La iglesia del monasterio, que contiene el panteón de los reyes, infantes y condes de Castilla y de Navarra, junto al claustro y otras dependencias como la sacristía y la antigua sala capitular, avalan desde el siglo XI su antiguo y fecundo esplendor religioso.
De la iglesia monástica se integrarán en el ciclo expositivo la sillería coral (obra de fray Pedro de Valladolid, siglo XV), el panteón condal y real (fines del siglo XV), las pinturas murales dedicadas a la vida de Santa María Egipciaca (siglo XIV), el crucificado románico de Santa Tigridia (fines del siglo XII), primera abadesa del monasterio y la escultura de la misma (siglo XVIII). De la sala capitular algunos de los restos románicos que en ella se conservan. Y de la sacristía diversos objetos de gran interés (aljuba, arquetas, etc). También se destacará la figura de San Íñigo, abad oniense entre 1035 y 1068, que marcó el esplendor benedictino del monasterio y cuyas reliquias se conservan en la iglesia.

 

La elección de Oña como sede de la decimoséptima edición de Las Edades del Hombre se debe a la celebración del milenario de la fundación del Monasterio de San Salvador (1011) por el Conde de Castilla Sancho García, nieto de Fernán González. Dado que el lugar de la muestra es el citado monasterio, y que para su desarrollo se ocupará la iglesia, la sacristía, la sala capitular y el claustro (obra de Simón de Colonia, 1503-1508), se ha decidido tomar como argumento la vida consagrada en la Iglesia Católica.
El tema nunca ha sido abordado de manera global en las anteriores exposiciones, por lo que el relato resultará novedoso para el público. Y mostrará el rico patrimonio religioso-cultural de los monasterios de la Iglesia Católica en Castilla y León, y de manera destacada, de la archidiócesis de Burgos, pero también de territorios limítrofes.

 

La exposición intentará mostrar que la vida consagrada es un carisma de Dios a la Iglesia, para el mundo. Y la novedad expositiva residirá fundamentalmente en la “puesta en escena”, en la que jugará un papel importante la captación del mensaje por medio de los sentidos y de las vivencias en el contexto de la muestra. Integraremos el mundo de la fotografía, manifestación artística que hasta ahora no había tenido cabida en anteriores ediciones.