La Catedral de Zamora

13 04 2011

Joya de la arquitectura románica, dedicada a El Salvador, la Catedral de Zamora es un claro ejemplo de la influencia del Camino de Santiago y la tradición románica francesa en Castilla, relacionándose con el denominado Románico del Duero. Declarado Monumento Nacional por Real Orden el 5 de septiembre de 1889.

Las fechas constructivas y de consagración se establecen a partir de la inscripción dispuesta en el sepulcro del Obispo Esteban. La cual indica que la construcción comenzó en 1151, y que fue consagrada hacia 1174; continuando parte de su obra hasta siglos después. De ahí que se atribuya su construcción a éste Obispo. Disponiéndola junto al Castillo, en la parte mas digna de la ciudad; estando patrocinada su construcción por  Alfonso VII.

La inscripción relacionada con la construcción de la Catedral indica: «Esta casa se hizo sobre la salomónica que la precedió. Aquí añadid la fe. Y esta casa sucede a aquella por su magnificencia y coste. Se realizó en veintitrés años desde que se cimentó. Se consagró con la ayuda del Señor el año MCLXXIII, teniéndose a Esteban por su constructor».

Se utiliza como material constructivo la piedra pudigna zamorana, modalidad de granito basto de apariencia dura con facilidad de erosión ante las inclemencias del tiempo, teniendo además la característica de enrojecer por la humedad; siendo esta nota algo característico de la Catedral. Esta piedra es característica de la arquitectura románica de Zamora, y se extraía de las canteras de Valoria. Junto con éste tipo de piedra, se aúna otra piedra de carácter arenisca, más fina, utilizada para realizar la decoración escultórica; siendo la misma empleada en la Colegiata de Toro, cuya construcción se establece en años similares a los de la Catedral.

El plano de la arquitectura se establece a partir de una planta de cruz latina, con tres naves de cuatro tramos cada una, siendo la nave central más ancha y elevada que las laterales, lo cual permite una iluminación a través de una serie de ventanales que se disponen sobre la cubierta de las naves laterales.

Respecto al trazado, destaca la corrección geométrica con la que está realizada; desembocando en una simbología, ya que se sugieren triángulos y cuadrados, buscando con ello la proporción áurea.  Esta creencia es establecida por los pitagóricos, hacia el s. V a.C., que pensaban que la arquitectura, al igual que el resto de las artes, podía conseguirse con proporción numérica, manteniéndola constante en toda su fábrica; siendo ésta constante la sección aurea.

 

En la planta de la Catedral de Zamora, la base será el triángulo, manteniendo como constante el número 3 y el número 4 que aparecerán por ejemplo en los cuatro tramos de las tres naves o en el sistema de soportes, disponiendo tres columnas adosadas a pilares, con planta cruciforme.

Al exterior se aprecian los volúmenes generados por las líneas rectas, disponiéndose las figuras geométricas simbólicas, como son el triángulo, el rectángulo y el círculo. Todas ellas se aprecian al exterior, en el alzado; y en el interior en planta.

Arquitectónicamente, destaca en el alzado el cimborrio, siendo la aportación más original de la construcción, cuyo levantamiento se establece sobre un basamento de piedra, en el que se disponen ventanales para el acceso de la luz, y sobre el que se aplican unas torres en los ángulos. Sobre esta parte, se construye la cúpula propiamente dicha, siendo ésta gallonada y peraltada, con nervios ligeramente apuntados. La decoración de la cúpula destaca por su originalidad, ya que tiene forma de escamas, realizadas sobre el propio sillar. Estaría realizada en el último cuarto del siglo XII, teniendo varias influencias como la francesa, la bizantina o la musulmana. Será el principal ejemplo de éste tipo de arquitectura, junto con el realizado en la Colegiata de Toro o la Catedral de Salamanca. Ésta utilización de escamas lo relaciona con la forma de representación de los montes en las miniaturas, especialmente en los Beatos, se asemejaría la Monte Santo en la Jerusalén Celeste, pensado por ello que se usa este elemento con ése sentido.

Al interior, está policromada, marcándose los nervios de la cúpula. Destaca la claridad aprovechada a partir de la construcción de ventanales en la base de la cúpula, relacionando este echo como que fuera la cúpula fuente de luz, símbolo de Cristo, luz del mundo.

 

 

 

 

 

De la misma época constructiva, será la Puerta del Obispo, situada en la fachada sur. Será la puerta de acceso correspondiente a la nave del crucero, siendo la única puerta románica que actualmente se mantiene. Su estructura se establece a partir de una triple arquería cobijada por una cubierta a dos aguas. El arco central descansa sobre columnas, con fuste estriado y capiteles lisos. A partir de este arco central se establece un sentido vertical en la fachada, que tiene como contrapunto las impostas horizontales. El cuerpo superior está finalizado con unos arquillos lobulados, disponiéndose un ventanal con arco con decoración vegetal en sus capiteles.

En el cuerpo central, veremos cinco arcos ciegos que decoran el tramo. Disponiéndose tres en el tramo central y una a cada lateral. Pero la zona más importante por sus motivos arquitectónicos y escultóricos es el tramo inferior, en el que destaca el arco central con cuatro arquivoltas que son lóbulos cerrados, formando arquillos en el extrados y almohadillado en el intrados.  Este tipo de decoración se relaciona simbólicamente con la idea de Bienaventuranza y felicidad, ya que el uso de los lóbulos en las portadas románicas se relaciona con las Puertas del Paraíso. Incluso sería posible el uso de policromía en esta zona, en tonalidades verdes, color de la gloria de Dios.

Destacan los relieves escultóricos establecidos en esta parte de la portada, que aparecen en las calles laterales de la portada, sobre los arcos del tramo inferior. Se establece en primer término en un platillo de gallones, asemejándose a una gigantesca flor, cuyo centro es como una piña de cedro. La flor desde culturas atrás, tiene carácter sagrado, relacionándose en la cultura cristiana a la idea de santidad. Flor formada por 12 pétalos, relacionada con los Apóstoles, siendo por tanto el conjunto, la representación de la Iglesia y su santidad. Bajo éstas flores, se realizan dos relieves. A la derecha La Virgen con el Niño y a la izquierda San Pablo y San Juan.

El altorrelieve de la Virgen María con el Niño se cobija bajo un arco de medio punto, decorado por hojas de palmera de las que salen fruto. Decoración profusa, con temas vegetales, siendo éstas hojas de palmeta que se relacionan con el símbolo de la gloria, la victoria y el esplendor. Así mismo toda ésta decoración presta al conjunto una belleza, movimiento y riqueza ornamental con gran virtuosismo en su realización.

La iconografía de ésta representación sería la Virgen María con el Niño Jesús, como Theotokos o Sedes Sapientiae, es decir, la Virgen como Trono del Niño Jesús.  En la representación de la Virgen aparece con la mano levantada, como si portara algún objeto, pero es desconocido este dato; ya que esta parte de la escultura esta perdida. Vestida con un manto bizantino y tocada con corona real, se dispone una composición simétrica con respecto al eje central, ya que aparece flanqueada por los ángeles a los laterales, ambos de perfil, con gran detalle en las delicadas alas. La Virgen, aparece sentada, como indicamos anteriormente, y apoyando los pies sobre un estrado a modo de acueducto.  La corona de la Virgen lleva representación de torres con cúpulas bulbosas con casas, tal vez siendo un intento de representar la Zamora de la época, o incluso la parte de la Catedral construida.

Respecto a la figura del Niño, aparece sobre las piernas de la Virgen, descalzo, en actitud de bendecir. Le faltan dos partes del cuerpo, como son la cabeza; y la mano izquierda, en la que portaría el rollo de la ley.

La representación escultórica se realiza sobre un único bloque de piedra arenisca fina; en la que el tema tratado de la Virgen como trono de sabiduría procede de la influencia bizantina que durante la época de la ejecución hubo tanto en Castilla, como en León, Aragón y Cataluña; y sus respectivas construcciones románicas.

 

En el arco de la derecha, aparece la representación en relieve de San Pablo y San Juan. Tratado con una decoración menos profusa, lleva el baquetón liso sin decorar al igual que la imposta; en el tímpano del arco será donde se realice la escena de los dos santos en diálogo. Este relieve es un intento de acercarse a un naturalismo, que hasta la época no proliferaba, ya que la comunicación entre personajes no era muy abundante. Éste intento se consigue en las partes superiores de las figuras, de cintura hacia arriba, debido a la rotación de la cintura y la posición de las piernas.  El libro que porta San Juan, figura de la derecha, está decorado con motivos típicos del siglo XII, con decoración profusa. Mientras que el libro de San Pablo aparece abierto, mostrando lo que en él aparece.

Como bien saben, el Románico es un arte creado para la enseñanza del pueblo, un arte catequético, donde la imagen es la mejor enseñanza para el cristiano; por ello se puede decir que todo contacto con la Virgen hace florecer hasta lo más seco y duro, de ahí los motivos ornamentales en el arco de la Virgen. Las figuras representadas se relación con el estilo Románico Borgoñón, derivado de lo bizantino y con tendencia al movimiento y a la expresividad.

Otra de las zonas de acceso, se sitúa en la fachada norte, de 1591, situada en el crucero, hoy sería la puerta principal, que se dispone como telón ocultando la fachada románica y la cabecera gótica. Diseñada por Juan de Ribero Rada en 1592, utiliza una traza muy sobria, por influencia de Juan de Herrera. La puerta de acceso, es una mezcla entre arco de triunfo y fachada de templo romano, con un arco de medio punto, con columnas pareadas a los laterales de orden corintio, disponiéndose los emblemas del cabildo en las enjutas del arco.

 

 

En el centro del tímpano, aparece la representación de El Salvador, al cual se dedica la Catedral. La figura aparece bendiciendo con su mano derecha y con la izquierda sostiene el globo terrestre.

 

 

 

 

 

 

Como elemento vertical, destaca la Torre del Salvador, de unos 45 metros de altura, construida durante el siglo XIII, continuando el estilo románico, y no teniendo influencia del gótico del momento. Parece ser que debió de estar almenada, actualmente no dispone. De plan semicuadrada, con mucha sobriedad, decorado únicamente con las impostas de tipo zamorano que generan los cinco cuerpos que se ven al exterior; dispone de vanos en cada lateral de la torre utilizado para disponer las campanas de la Catedral.





El Greco en la Catedral de Burgos

7 04 2011

La Catedral de Burgos, vuelve a establecerse como foco cultural y    didáctico, al aunar en una exposición nueve de las obras de uno de los   pintores más grandes del arte español: Doménikos Theotokópoulos,    “El Greco”.

La exposición nace a través de la ilusión y el trabajo de Antonio Miguel Méndez Pozo, editor de Diario de Burgos conocedor de la obra del artista, queriendo aunar  varias de sus obras por varios fines. El primero, unir varias obras de “El Greco” que nos permiten visualizar su evolución como pintor; así fomentar la candidatura de la ciudad burgalesa para que en 2016 sea la Capital Europea de la Cultura, y por último, celebrar  los 120 años de la existencia del Diario de Burgos. Una serie de causas, que permiten admirar una de las más bellas colecciones de pintura española, gracias también a la colaboración aportada por la Fundación Telefónica, la Fundación El Greco 2014 y el Cabildo de la Catedral de Burgos.

Se desarrolla en el interior de la Catedral de Burgos, en la Capilla de la Natividad; un lugar excelente, de pequeñas dimensiones; lo cual hace engrandecer la talla de éstas pinturas. Para acceder a dicha capilla debemos realizar la visita a la Catedral, en la cual veremos otras joyas del arte español, y tras contemplar la “Escalera Dorada” de Diego de Siloé, pasaremos a un ambiente más cálido. Existe una diferencia de unos 10º C  entre la Capilla en la que se desarrolla la muestra, y el resto del templo gótico; debido a las condiciones de conservación de las pinturas. Así como un control exhaustivo de la humedad en dicha zona.

Recordar que la exposición se celebra entre febrero y abril de 2011, fechas en las que las temperaturas no son muy elevadas en la capital burgalesa, y la zona de dicha capilla es muy gélida en ocasiones. Según comentó el comisario de la exposición, Juan Carlos Elorza, se elige la Capilla de la Natividad, ya que «buscábamos la misma estética de El Greco, su manierismo, porque queríamos que el recinto fuera una especie de cámara de las maravillas del Renacimiento», La cuestión, es que se la disposición museológica establece unos paneles de color rojizo, que hace que destaque las pinturas, pero apenas se puede contemplar la capilla. Es decir, existe la simbiosis entre el tiempo de la capilla y el artista, pero no esa complementación que sería la Capilla sin revestimientos y las pinturas.

Las obras seleccionadas para ésta muestra serían, Verónica sosteniendo el velo, del Museo Santa Cruz de Toledo; La oración en el huerto, de la catedral de Cuenca; Cristo crucificado con Toledo al fondo, de la Colección Santander; El martirio de San Sebastián, de la catedral de Palencia; María Magdalena, del Museu del Cau Ferrat; Santo Domingo en oración, de la Colección Arango; San Francisco de Asís en oración, de colección particular; La Anunciación, del Museo de Bellas Artes de Bilbao, y Alegoría de la Orden de los Camaldulenses, del Instituto Valencia Don Juan.

Las tablas elegidas, reflejan los diferentes temas tratados por El Greco en su obra, siendo principalmente el carácter religioso, temas relacionados con la Contrarreforma, como la interpretación de los Santos, como intercesores del hombre ante Dios; la exaltación de la penitencia, por la que el hombre se salva; o la Glorificación de la Virgen como madre de Dios. Destacando esa intensidad dramática y un gran misticismo; acorde al espíritu de la época, que se concentra formalmente en las manos y en los ojos de sus personajes.

Así mismo, se puede destacar la evolución de su pintura, y las influencias de los pintores renacentistas debido a su estancia en Venecia y Roma. Esa evolución del uso del color, de una fuerza expresiva en el colorido y en la ejecución de pinceladas rápidas y nerviosas; pasando al uso de formas arbitrarias de luces y sombras, teniendo las figuras su propia luz a partir de su cuerpo o su vestimenta. Aplicando el color con pinceladas largas y pastosas. Generando un canon más alargado que el habitual, siendo el cuerpo hasta doce veces el tamaño de su cabeza, representando personajes enjutos de manos alargadas con finos dedos. Desarrolla una pintura de pincelada suelta, con pincel grueso y abundantes retoques.

“El martirio de San Esteban”, cedida por la Catedral de Palencia para la exposición, pertenece a sus primeras obras realizadas en España, a esos primeros años en Toledo a partir de 1577. Se representa al Santo en el momento de su martirio, realizado con un colorido muy claro y ligero, siendo una figura llena de corporeidad, casi escultórica. Con una postura girada, en la cual el torso avanza a partir de la posición de sus piernas, y el giro de los brazos. Por ello se puede indicar que estaríamos ante una obra llena de recuerdos de lo aprendido en Italia.

 

 

 

 

 

 

Otra de sus obras de esa primera etapa en Toledo, será “La Verónica con la Santa Faz”, de gran ejecución, estableciéndose sobre un fondo negro, se desarrolla un cromatismo frío y luminoso, con la que El Greco sienta las bases para sus posteriores representaciones.

 

 

 

 

Una de las características temáticas del El Greco es, la fusión de los planos celestes con los planos terrenales, en la obra “Cristo crucificado con Toledo al fondo”, se puede contemplar este echo, ya que aparece en primer término la figura de Cristo agonizante, destacado por la luminosidad de su cuerpo; estando en la parte inferior representada la ciudad de Toledo, perfil repetido en diversas ocasiones por el artista, en el cual destaca la figura de la Catedral.

 

 

Además, repite patrones compositivos y de posicionamiento; como en las obras María Magdalena y San Francisco de Asís, ya que en ambas se establece una representación de medio cuerpo, con el torso girado hacia símbolos religiosos, en este caso la cruz y la calavera; disponiendo la posición de sus manos de manera similar. La variación en ambas obras dicta en los colores usados, mientras en la representación de la Magdalena, el rojo se sobrepone al resto de colores; en la representación de San Francisco son las tonalidades oscuras las que marcan la obra, destacando las huesudas manos del Santo y su rostro, por la aplicación de tonalidad que hacen que resalten esas zonas.

Burgos. El Greco en la Catedral. Catedral de Burgos.

Del 11 de febrero al 10 de abril de 2011.

Comisario: Juan Carlos Elorza.