El Museo del Prado acogerá una exposición sobre Rafael

14 03 2012

 Bajo el título provisional “El último Rafael”, el Museo Nacional del Prado prepara una de las grandes exposiciones que se desarrollarán durante el verano de 2012 en España. Como protagonista principal de la muestra, el propio pintor italiano, Rafael Sanzio (1483-1520), al que el Museo Nacional del Prado realizará una revisión de la importante obra pictórica, ayudado de los tratadistas y biógrafos como Alberti, Vasari, o Poussin.

Rafael siempre fue reconocido como uno de los grandes artistas del Renacimiento en Italia. Durante su corta vida fue aclamado como pintor, diseñador y arquitecto, denominándole como “Artista Total”, trabajando para los grandes mecenas de la época como son los papas Julio II y León X.

Su padre, Giovanni Santi, fue pintor y poeta en la corte de los Montefeltro en Urbino y, aunque falleció cuando su hijo aún no contaba doce años, es probable que le enseñara los primeros rudimentos de la pintura. Rafael fue también poeta estimable, y la sensibilidad con que abordó los temas de sus pinturas hace suponer una deuda intelectual hacia su padre y la cultura de la corte de Urbino. A ello hay que añadir que sus dotes técnicas e intelectuales pudieron florecer gracias a la soltura con que aparentemente se movió en los círculos del poder de Urbino, Florencia y Roma, y también porque en su don de gentes debió de parecerse a Giovanni Santi. Su maestro más importante no fue su padre sino Pietro Perugino.

 

La exposición recorrerá la última etapa de actividad del artista, que estuvieron marcados por una intensa actividad. Desde su llegada a Roma hasta su muerte en 1520, Rafael recibió grandes encargos, como la decoración y frescos de las Stanze Vaticanas y las Loggie, así como sus actuaciones en la Villa Farnesina. Dándose además un interés por la arquitectura al realizar la consturccion de la Capilla de Agostino Chiggi en Santa María del Popolo y la Villa Madama, encargada por el cardenal Julio de Medici, posteriormente Clemente VII.

 

Según la historiadora italiana Anna María Brizio, Rafael tuvo multiples perfiles como artista, como antes indicamos, pero éstos estarían ligados a una faceta “arqueológica”, ya que Rafael no sólo reinterpreta los monumentos clásicos, sino que los adapta a la moda de la época.

Ciertamente, es en este género donde Rafael alcanzará la mayor perfección antes referida y donde verdaderamente quedará plasmada su madurez, pues sus retratos son el resultado del estudio y la acumulación de experiencias. La voluntad de introspección en la figura y el deseo de profundizar en las peculiaridades del modelo, más allá de su evidente monumentalidad, serán las características propias de los retratos que realizó en sus diez últimos años, influenciado, como es lógico, por pintores italianos como Leonardo o Lorenzo Lotto, pero también por referentes del norte como Durero o Hans Holbein el Joven.

 

En relación al artista y al Museo, Rafael y el Prado están muy ligados; ya que la pinacoteca alberga un buen número de pinturas de gran calidad del artista de Urbino, como será el retrato del Cardenal (1510 – 11), la Sagrada Familia del Cordero (1507), o la Sagrada Familia con San Rafael, Tobías y san Jerónimo, también denominada como “Virgen del pez” (1513 – 14). Para completar esta visión de la pintura de Rafael, y más durante su última época, el Museo Nacional del Prado añadirá otras obras prestadas por los prestigiosos museos europeos para poder comparar la pintura de sus últimos años. Como el parisino Museo del Louvre, que conserva el famoso Retrato de Baltasar de Castiglione (1514-1515); la National Gallery de Londres, que atesora el Retrato de Julio II, (1512); el Palazzo Pitti de Florencia, que guarda el extraño Retrato de León X (1518-1519) o la Galleria Nazionale de Roma, que esconde la sensual Fornarina (1518-1519). Todas estas elucubraciones hacen que la exposición sea de esperar con gran nerviosismo ¿Veremos también a la enigmática Donna Velatta, amante del pintor?

 

Ésta será la segunda ocasión en la que Rafael se exponga en Madrid, la anterior fue en 1985, con la exposición “Rafael en España”, donde se pudo ver grandes obras del pintor renacentista italiano.

 

Habrá tiempo para completar la escasez de obra propia que posee el Museo del Prado en su colección permanente, aunque la verdad sea dicha, muy representativa. Igualmente, volverán a discutir los entendidos sobre su maestría, bailando sobre su joven tumba y pisando el popular epitafio Pietro Bembo:

“Aquí está Rafael, por quien la Naturaleza, madre de todas las cosas, temió ser vencida y morir con su muerte”





Fabergé, imágenes sagradas. Museos Vaticanos, Roma.

26 04 2011

Fabergé, imágenes sagradas es el título de la muestra que presenta la segunda mayor colección mundial de las obras primas del gran protagonista de la cultura rusa, el joyero Carl Fabergé. A partir del 15 de abril, en la Pinacoteca Vaticana, en la Sala de Rafael, se podrá admirar dicha exposición; en la cual se exhiben más de 140 obras, entre huevos de Pascua procedentes de la familia de los zares; y preciosos iconos de la época imperial. Procedentes del magnate ucraniano Viktor Vekselberg, a través de su fundación histórico – cultural.

Ésta será la primera ocasión en la que el fondo cultural e histórico, relacionado con Viktor Vekselberg, “Enlace de los tiempos” presentará en los Museos Vaticanos la mayor colección privada del mundo de éste tipo. Desarrollándose durante dos meses, hasta el 11 de junio de 2011.

En total, en los Museos Vaticanos, se mostrarán más de 140 artículos de Fabergé. Hasta ahora el fondo ¨Enlace de los tiempos¨ exhibió sólo 80 artículos de su colección.  En la exposición serán mostradas las obras maestras del joyero cortesano de la familia Romanov. Entre ellos estarán nueve huevos de Pascua – regalos de Alejandro III y Nicolás II a sus esposas para las Pascuas– el huevo ¨El decimoquinto aniversario del reinado¨ con escenas miniaturas en acuarela de los principales acontecimientos históricos de los siglos XIX y XX, el huevo ¨Coronación¨ hecho en 1897.

Anteriormente  el empresario ruso Viktor Vekselberg dijo que su fondo ¨Enlace de los tiempos¨ negoció durante más de un año con el Vaticano sobre organización de la exposición. Tal duración de las negociaciones se explica por las altas exigencias del museo para las colecciones.  Los especialistas del Vaticano seleccionaron la colección para la exposición. Ella incluye objetos dedicados a la historia de Rusia y la trágica historia de la familia real.
En el año 2004, Viktor Vekselberg, compró a la familia americana de multimillonarios Forbes, la colección más grande en el mundo de obras de Fabergé. Esa colección incluía nueve huevos de Pascua y otros 190 artículos, incluyendo otros objetos; cuya operación rondaría los 100 millones de dólares.

La relación de esta exposición parte por las celebraciones de la Pascua Ortodoxa y Católica, con estos Huevos de Pascua, de gran valor, puesto que los materiales serán oro, plata, rubíes, perlas,… siendo obra del joyero Fabergé. Su producción ha sido una tradición y un antiguo oficio en Rusia, pero sólo los maestros de Fabergé fueron capaces de llevar este arte a la excelencia.

La creación de un huevo imperial de Pascua no era una tarea fácil, se necesitaba aproximadamente un año para cumplirla. La temática de los objetos nunca se repetía, así como las sorpresas que los obsequios llevaban adentro. Los huevos de Fabergé representaban algunos eventos de la historia de Rusia, o de hechos que de alguna manera estaban relacionados con la vida de la familia imperial.

En la imagen podemos observar el Huevo de Pascua regalado por Nicolás II a su madre María Feodorovna para la Pascua del 1899 con un modelo del tren Transiberiano. Museo del Kremlin.

No obstante, los huevos de Pascua son sólo una pequeña parte de la joyería de Fabergé. Peter Carl Fabergé era sobre todo un orfebre. Realizando los encargos de la familia imperial y las cortes reales de Europa, Fabergé y sus maestros fueron capaces de crear más de 150 000 piezas de joyería. Se había creado un gran número de cigarreras, lámparas, animales en miniatura, cálices, anillos, relojes, frascos de exquisitos perfumes, bomboneras y otros objetos.

Coronas de casamiento del siglo XIX. Museo del Kremlin.

Destacan por su virtuosismo técnico, su acercamiento a la realidad, y por el uso de una pequeña maquinaria, como la pieza que al abrir el huevo sonaba una música maravillosa ejecutada por un mecanismo de miniatura. Así es comprobable ese virtuosismo técnico en esta pieza, Huevo de Pascua “Trébol”, San Petersburgo, 1902. Museo del Kremlin. Donde la filigrana y la modelación son primorosos.

Otro genial ejemplo de la técnica será el Huevo imperial de Pascua “El Decimoquinto Aniversario del Reinado”, un regalo del zar Nicolás II a su esposa, la emperatriz Alejandra Feodorovna, para la Pascua del 1911. Colección del magnate ruso Víctor Vekselberg

En 1883, el Zar Alejandro III, encarga al joyero Peter Carl Fabergé una joya. Un huevo, para regalarle a su mujer, la zarina María. Esta joya sería un huevo con cáscara de platino, en cuyo interior se alojaba otro huevo de tamaño más reducido en oro; y que al abrirse éste último albergaría en su interior una figura en oro de una gallina con la corona imperial sobre su cabeza. Debido a la espectacularidad de la joya, la emperatriz ordenó al joyero la realización de una obra de éste tipo para cada año, en época de Pascua.  Realizando Carl Fabergé, un total de once obras; las cuales fueron regalo siempre de Alejandro III a su mujer, María. Posteriormente, su hijo, Nicolás III, mantuvo esta tradición, regalando los huevos a su mujer y a su madre. En total la joyería Fabergé realizó unos cincuenta y siete huevos, teniendo todos en su interior una copia en miniatura de alguna pertenencia de los zares.

Peter Carl Fabergé creó este huevo como regalo para la familia Romanov. El zar Alejandro III se lo regaló a su mujer, la zarina Maria Feodorovna, en la Pascua de 1885. Del tamaño de un huevo de gallina, una banda de oro en el centro descubre el sistema de apertura. En el interior se esconde una gallina pequeña de oro macizo. Según las últimas valoraciones. Tiene un valor de entre tres y cuatro millones de dólares.

La relación entre lo expuesto y la época, es totalmente directa, ya que se desarrollan en el periodo pascual, como cuando fueron realizados y regalados por el Zar entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

La realización de ésta exposición temporal parte del esfuerzo y generosidad del empresario Viktor Vekselbrg, tras adquirir y repatriar a Rusia muchas de la obras originarias de allí, y que estaban repartidas por todo el mundo. Por ello, los Museos Vaticanos reúnen arte ruso, piezas que hasta hace escasos años pertenecían a diferentes propietarios, y que tras el paso del tiempo, se ven reunidas para sorprender al visitante.

Los protagonistas de la exposición son estos huevos de Pascua que los zares Alejandro III  y Nicolás II ordenaron al prestigioso joyero. Piezas que acompañaron a los últimos Romanov desde su nacimiento hasta su muerte y que son una testimonio de la historia oficial de la familia del zar.

La exposición incluye estos preciosos iconos de época imperial, con marcos realizados por prestigiosos orfebres. Son algunas de las pocas obras que sobrevivieron a la Revolución rusa, cuando la mayoría de obras religiosas fueron brutalmente destruidas.

Para el Vaticano esta exposición evoca también las buenas relaciones entre la Iglesia católica y el Patriarcado de Moscú que este año celebran la Pascua los mismos días.

Esta exposición ayuda a mejorar unas relaciones ya buenas no sólo entre Italia y Rusia sino también entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa rusa. Forma parte de un programa de acercamiento y de recíproco conocimiento. Además, indicar que la exposición es parte de un proyecto de colaboración que viene durando ya desde hace varios años entre el Patriarcado de Moscú y la Santa Sede que se ha manifestado ya en conciertos exposiciones simposios y conferencias.

Una ocasión única para adentrarse y admirar el fabuloso mundo de la joyería de un imperio que tocaba a su fin.

DATOS DE INTERÉS:

Exposición: Fabergé. Las imágenes sagradas.
Duración: 15 de abril – 11 de junio de 2011
Lugar: Sala de Rafael, Pinacoteca, Museos Vaticanos.
Entradas: el billete de entrada a los Museos Vaticanos incluye el acceso gratuito a la exposición.
Audio-guías para la exposición: disponible previa solicitud.
Horario: de 9:00 a 16:00 h. (cierre a las 18:00 horas).
Web de interéswww.treasuresofimperialrussia.com

Acceso gratuito a los Museos Vaticanos y a la exposición el último domingo de cada mes. Horario: de 9:00 a 14:00 h. (última entrada a las 12:30 h.).