Antoni GAUDI en Valladolid

15 10 2013

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Formado según los cánones de la época, en la Escuela de Arquitectura de Barcelona; Antoni Gaudí surge en ese periodo de efervescencia creativa que es el Modernisme catalán, y desarrolla una arquitectura totalmente nueva y diferente, recorriendo su propio camino de creador individual. Su concepción es revolucionaria, aunque, como todos los arquitectosde su generación, empieza con la mirada puesta en el pasado, en la arquitectura medieval, en la que se inspira y de la que parte para realizar una obra absolutamente moderna y original.

 

La exposición se plantea como una aproximación clara y didáctica a la persona y a la obra de Antoni Gaudí, una de las más destacadas figuras de la arquitectura y del arte interanacionales. Mediante planos, dibujos, maquetas, muebles, elementos arquitectónicos y fotografías de la época, el visitante se acerca a la compleja personalidad y a algunas de las principales obras del eminente arquitecto, en un recorrido que abarca desde sus proyectos de estudiante y el templo de la Sagrada Familia hasta el Palacio Güell y las casas urbanas Calvet, Batlló y Milà.

 

La obra y el material que la constituyen la muestra, siendo alrededor de un centenar, proceden en su mayor parte de los fondos de la Cátedra Gaudí, además de otras pertenecientes a instituciones relacionadas con el estudio de la obra gaudiana.

Las exposción se distribuye en varias fases, comenzando con unas “Notas biográficas” sobre Gaudí a modo de Introducción, seguido de su obra como estudiante de arquitectura, pasando a ver cómo se realizó la Sagrada Familia; la relación con Eusebi Güell y por último, la construcción de las residencias urbanas.

 

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En cualquier momento y lugar, cuando hablamos de Barcelona, la Barcelona modernista, inmediatamente pensamos en GAUDI. Con el paso del tiempo, el interés y la fascinación por su arte y su figura no han hecho sino aumentar; multitud de visitantes acuden a conocer unos edificios únicos, obra de un artista extraordinario y singular, el arquitecto Antoni Gaudí, que sorprendía en su época y continúa sorprendiendo ahora.

Formado según los cánones de la época en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, Antoni Gaudí surge en ese periodo de efervescencia creativa que es el Modernisme Catalá y desarrolla una arquitectura totalmente nueva y diferente, recorriendo su propio camino de creador individual. Su concepción es revolucionaria, aunque, como todos los arquitectos de su generación, empieza con la mirada fijada en el pasado, en la arquitectura medievalista, en la que se inspira y de la que parte para realizar una obra absolutamente moderna y original.

 

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La exposición que ahora se presenta en la Sala de Exposiciones de las Francesas en Valladolid, forma parte del proyecto que Charo Sanjuan ha preparado conjuntamente con la Cátedra Gaudi y pretende ser una aproximación clara y didáctica a la persona y a la obra de Antoni Gaudí. Las obras y el material que constituyen la muestra proceden, en su mayor parte, de los fondos de la Cátedra Antoni Gaudí, además de algunas piezas propiedad de instituciones tan relacionadas con la obra gaudiana como la Junta Constructora del Templo de la Sagrada Familia y la Fundación Catalunya Caixa – La Pedrera; así mismo, algunos coleccionistas particulares han prestado su colaboración. También se han incorporado algunas fotografías pertenecientes a diversos archivos.

 

El rigor intelectual y la serenidad, aspectos fundamentales en la actividad universitaria, son premisas básicas en la labor desarrollada por la Cátedra Gaudí; ambos resultan imprescindibles en lo relativo a la figura y la obra de este arquitecto eminente y singular, amenazadas por la agresividad comercial y turísitca, polémicas gremiales y proclamas místicas, que no ayudan a profundizar en el conocimiento de su obra y su pensamiento.

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Como indicaba antes, el recorrido se inicia con una introduccion a la figura del arquitecto, mediante dibujos, esculturas y fotografías que nos desvelan aspectos de su vida familiar y profesional. Vemos la evolución del personaje, desde el joven apuesto y elegante que inicia su trabajo como arquitecto hasta el Antoni Gaudíde los últimos años, que vive con gran sencillez en el taller de la Sagrada Familia, muriendo en una humilde cama de Hospital y es enterrado en una ceremonia multitudinaria. 

En este primer apartado están ya presentes sus colaboradores: Francesc Berenguer, con el plano y dibujo de la casa del Park Güell por él proyectada y en la que Antoni Gaudí residió durante varios años, en concreto de 1906 a 1925; así como Joan Matamala, con algunos dibujos, un busto y la máscara mortuoria del arquitecto; y Richard Opisso, con una magnífica e inédita acuarela de la época en que trabajaba como ayudante en el taller de la Sagrada Familia.

 

La muestra continúa con algunos dibujos realizados por Gaudí durante su periodo de formación en la Escuela de Arquitectos de Barcelona, que siguen los parámetros formales de la época y ponen de manifiesto la formación académica recibida. A finales de 1883, cuando todavía era un joven arquitecto poco conocido, Gaudí recibió el encargo de continuar la construcción del Templo expiatorio de la Sagrada Familia, proyecto en el que trabajó hasta su muerte, en 1926. Este apartado se inicia del templo, de estilo neogótico y modestas dimensiones, realizado por el arquitecto diocesano Francisco de Paula del Villar, y la propuesta de Gaudí.

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Mediante dibujos, maquetas, planos y fotografías de la época, se muestra su original y revolucionario proyecto, la evolución de la construcción, así como el importante trabajo de sus colaboradores, arquitectos y escultores, realizando casi siempre en el obrador situado en el recinto del templo.

 

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La siguiente sección de la muestra está dedicada a Gaudí y a Eusebi Güell, industrial catalán, que se convirtió en el principal cliente y mecenas del arquitecto y para el que Gaudí realizó algunas de sus construcciones más extraordinarias.

Organizadas bajo el impulso de Eusebi Güell, durante la primavera de 1910 se presentó en el Salón de la Societé des Beaux – Arts en el Grand Palais de París la única exposición interacional de Gaudí celebrada en vida del arquitecto.  A través de seis fotografías de la misma que se conservan en el archivo de la Cátedra Gaudí sabemos como plateó la exhibición de algunos de sus proyectos, mediante fotografías, planos, maquetas, dibujos, láminas,… Entre las obras mostradas figuraba el Palacio Güell, edificio de marcado carácter medievalista y magnífico ejemplo de integración de las artes. Además de fotografías y de la reconstrucción del arco parabólico, elemento arquitectónico utilizado por primera vez en este edificio, la exposición parisina incluía diversas láminas que mostraban detallados aspectos de éste. Cinco de estas láminas se exhiben en la muestra.

 

En el Park Güell, correspondiente a su etapa de plenitud, el arquitecto se aparta definitivamente de los estilos históricos y adopta una forma completamente libre y personal, como pone de manifiesto el delicado plano de la portería y anexos, los diferentes plafones de cerámica fragmentada o trencadís, y las fotografías documentales exhibidas. El ámbito dedicado a Gaudí y Güell con cluye con el proyecto de la iglesia de la Colonia Güell, de la que sólo se llegó a construir la cripta.

 

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La exposición se cierra con el espacio dedicado a las residencias urbanas: las casas Calvet, Batlló y Milà. Con dibujos originales del arquitecto, maquetas y fotografías; que incluyen además el mobiliario que Gaudí diseñó para su interior, así como las puertas y las piezas de cerámica vidriada que subrayan la concepción integral con que Gaudí planteaba sus edificios.  Vemos a Gaudí como diseñador de muebles, incorporando la adaptación del mobiliario al cuerpo humano, buscando funcionalidad y comodidad, sin renunciar a una intencionada expresividad, como se puede observa en la silla de despacho de Pere Màrtir Calvet.

 

Un croqus de Gaudí nos revela un primer diseño de la fachada de la Casa Batlló, que se puede comparar con su aspecto definitivo. Destacando el interior del edificio, tanto por su decoración como por su distribución, como son las baldosas que reflejan la luz natural hacia el interior.

 

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La amplia fachada ondulada, de aspecto orgánico, de la Casa Milà se muestra en el dibujo realizado por Gaudí y en el plano de una de las plantas, evidenciando la original y vanguardista concepción del proyecto, que con su palnta libre se anticipa a arquitecturas que llegarán con la mitad del siglo. Sugestivas fotografías nos desvelan el proceso de construcción del edificio; dibujos y maquetas ponen de manifiesto el concepto escultórico de las chimeneas y los edículos para la ventilación y diposición de servicios.

 

Las puertas y sus tiradores, las baldosas, el parquet… nos acercan de nuevo al sumo detalle con que Gaudí realizaba cada uno de sus proyectos y la importancia de la integración de las artes en su arquitectura.

 

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Sala Municipal de Exposiciones del Museo de la Pasión – Valladolid

Hasta el 27 Octubre de 2013

de martes a domingo y festivos: 12 a 14 h y 18.30h a 21.30h – Visita guiada gratuita 20.30h

LUNES CERRADOS





JOSEP MARÍA SERT – El archivo fotográfico del modelo

30 11 2012

Portada Sert

Josep María Sert: “El archivo fotográfico del modelo”, una reveladora exposición organizada en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, que muestra 74 fotografías hechas por el pintor catalán durante el proceso de creación de sus monumentales cuadros. En ellas se presenta el sorprendente proceso de trabajo de este gran muralista europeo del siglo XX, uno de los artistas más célebres de su tiempo.

El motivo de la ubicación de la exposición en el MNE se debe a la fascinación que Sert sentía por este museo y por la obra de Alonso Berruguete. Y por la colección que museo posee de las figuras de Belén napolitano que el pintor utilizó en su proceso de creación artística.

Josep M. Sert (Barcelona, 1875 – 1945) creó una particular obra pictórica de temática a menudo alegórica y religiosa. Desarrolló su vida artística en París, donde ensayaba con modelos, maniquíes y figuras, creando grandilocuentes escenografías.

“El archivo fotográfico del modelo” nos adentra en una pequeña parte de esas imágenes, que habían permanecido inéditas durante años. Pertenecían a Leonard Mancini, su modelo y ayudante en las dramatizaciones que el pintor hacía en su estudio. Estas fotografías descubren al artista en su faceta más íntima y vanguardista.

Estudio para el San Sebastián de «El altar de la raza»

A la muestra, que se presentó por primera vez en el Arts Santa Mónica de Barcelona, se añadieron a su paso por el Museo de San Telmo de San Sebastián, 19 fotografías inéditas restauradas para la ocasión. En su presentación en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, la exposición se completa con 18 figuras de belenes napolitanos del XVIII de la colección permanente del museo, dos de las cuales fueron propiedad del artista.

El artista, experimentaba en su taller, tratando de integrar la pintura en la arquitectura como forma de renovación del arte mural.

Comprometido con la causa aliada, durante la primera guerra mundial acudió al frente con su máquina de fotos en compañía de Jean Cocteau y Misia, que incluso fue vestida con uniforme de la cruz roja. Con un par de ambulancias ayudaron a socorrer heridos. Sert organizó también a un grupo de fabricantes textiles para suministrar

ropa y mantas al ejército francés, acciones todas por las que le concederían la Gran Cruz de la Legión de Honor.

En los años 20 empieza su colaboración con los Ballets Rusos, que influirían mucho en su trabajo pictórico. Y durante esta época, su obra recibe su gran reconocimiento gracias al narchante de arte, Wildenstein de Nueva York, quien organizada un gran exposición a través de su galería, especializada en los antiguos maestros y donde, en 1924, el pintor celebra su primera exposición. Dos años después, le llegaría la consagración definitiva con una exposición en el Museo Nacional Jeu de Paume de París.

Los años treinta son los de su reconocimiento oficial e internacional, con los encargos del Centro Rockefeller de Nueva York y la Sala del Consejo de la Sociedad de Naciones de Ginebra, obra esta última que hace por iniciativa de su amigo, el entonces presidente de la Generalitat, Francesc Macià, y que está considerada como la aportación de la joven democracia española al entonces nuevo organismo internacional.

J. m. Sert dirigiendo la instalación de El desarrollo  de la Medicina, en el Rockefeller Center, Nueva York. 1933

LA EXPOSICIÓN

La exposición se distribuye en ocho salas, que muestran un total de 74 fotografías y 18 figuras de belenes napolitanos del siglo XVIII de la colección permanente del Museo Nacional de Escultura. Figuras que se exhiben junto a una recreación del taller del artista, su laboratorio experimental, el lugar del que salieron todas sus imágenes. Un audiovisual mostrará también su disciplina de trabajo, el entorno artístico en el que Josep M. Sert se desarrolló y sus fuentes de inspiración. El recorrido por la exposición lo cierra “El puente español”, un biombo inspirado en la iconografía de Berruguete, por quien Sert siempre manifestó su admiración.

Estudio para “Embarque triunfal”

LAS FOTOGRAFÍAS EN SU TALLER

El gran interés de esta exposición se centra no en la obra pictórica de Sert sino en las fotografías que él mismo realizó en el transcurso de gestación de la misma. Estas, son imágenes que el artista hacía como parte de su proceso creativo y que, por tanto, nunca concibió para exponer. Este archivo nos adentra en una faceta más innovadora y poco conocida hasta ahora en la obra de este artista que, aunque tuvo un amplio reconocimiento en su época, en los últimos años parecía haber caído en el olvido. Estas fotografías, que documentan su inesperado método de trabajo, nos redescubren a Sert como el vanguardista que ahora se reivindica.

En 1918, a través del marchante Vincenzo Catello, Sert adquiere varias figuras de un belén napolitano del siglo XVIII. Curiosamente, algunas de estas piezas pasaron de mano en mano a lo largo de los años, terminando en la colección permanente del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, piezas que ahora se exhiben aquí, junto a las fotografías de Sert.

catellets

Entre 1927 y 1935, Sert se dedica a hacer series de fotografías con esas figuras a las que radicalmente descontextualiza, convirtiéndolas en actores de sus excéntricos montajes y otorgándoles un significado totalmente nuevo. Tan pronto las convierte en castellers, como compone con ellas grandes torres, diagonales y pirámides, encabalgándolas en una iconografía de masas que conecta con el mejor cine del momento, el que hacían Griffith y Eisenstein.

Estas figuras, tenían para Sert un gran interés por las posibilidades expresivas que le brindaba tanto la articulación de sus cuerpos, como el realismo de sus facciones. El artista las sometía a complicadas poses y el montaje final es lo que captaba con su cámara desde inesperados ángulos. Incluso las disfrazaba, para recrear con ellas todo tipo de situaciones: desde el disparate goyesco, pasando por la feria callejera, hasta llegar a la fantasía exótica. Las ropas las confeccionaba una costurera y ese realismo, es el que le permite observar después, sobre la fotografía, cómo incide la luz sobre esas telas que plasmaría más tarde en sus lienzos. Es así como bajo el objetivo de su cámara, Sert transforma la tradición popular navideña en un universo tan alucinado como inquietante.

estudio anatomico

Su modelo y ayudante, Leonard Mancini, posaba en largas sesiones, desnudo y en forzadas poses llenas de expresividad.

 Según María del Mar Arnús, Comisaria de la Exposición: “Así, han quedado unas imágenes con unos encuadres sumamente audaces, perspectivas abruptas, gestos y actitudes nada usuales, y una soltura asombrosa en el manejo de los efectos de equilibrio y desequilibrio.

En algunas de estas fotografías aparecen reforzados los contornos mediante el dibujo, en otras acentuadas las líneas de fuerza, en otras, emborronado el bromuro, otras desenfocadas o cuadriculadas con lápiz. Además de poseer un carácter estético en sí, ilustran su sistema de construcción, descubren la estructura que subyace a una obra sumamente elaborada. Muestran la metamorfosis que experimenta la obra”. 

estudio Cristo

Una sala de la exposición recrea el taller parisino de Sert junto a unas figuras de belenes napolitanos similares a las que le sirvieron como herramienta de trabajo en sus escenografías dramatizadas. Dos de ellas, la Arménide y el Caballo de paso, son las que Sert utilizó en su día, cuando formaban parte de su colección.

belen napolitano valladolid

Forma también parte de la exposición el audiovisual “Josep M. Sert. Un barroco del siglo XX”, que hace un repaso por el entorno artístico que marcó la vida de este catalán afincado en Paris, rodeado de amigos como el director de los Ballets Rusos, Sergei Diaghilev, para quien crea decorados y vestuarios o la diseñadora Coco Chanel, íntima amiga de Misia (su primera esposa). También muestra imágenes del taller que Sert instala en vía Segur, y las fotografías de su asistente, Leonard Mancini, donde el artista revela las enormes posibilidades que le ofrece la fotografía.

El audiovisual incluye también un breve recorrido por Las Cuatro Estaciones, un trabajo inspirado en la iconografía de figuras de Belén con las que trabajaba. Un encargo con el que perfecciona la técnica del “decorado caja”, un tipo de decoración en el que la pintura invade toda la sala ocultando sus líneas arquitectónicas.

escultura_berrugueteLa proyección concluye con los grandes maestros que inspiraron al artista, entre ellos Alonso Berruguete, uno de los escultores mejor representados en este museo, además de Rubens, Goya, Tiépolo o Miguel Angel, sus referentes en la realización de sus pinturas murales. Como definió al pintor el conde de Sert: “modernista por tradición, barroco por formación y elección, y hedonista por naturaleza.”

EL “PUENTE ESPAÑOL”: UN HOMENAJE A BERRUGUETE

La escultura gozó, en el gusto artístico de Sert, de una predilección especial, como se constata en las fotografías que se muestran en la exposición, con sus escenas pobladas de estatuillas y maniquíes. Y como lo corroboran también, no sólo las numerosas fotografías y postales que acumuló durante sus viajes, sino la inspiración que encontró en la imaginería barroca para sus pinturas murales.

Sert siempre manifestó su entusiasmo por el Museo Nacional de Escultura y por la figura de Alonso Berruguete. En su obra “El puente español”, un biombo realizado en 1933 a sanguina sobre tela adherida a tabla, pintó célebres iconos berruguetianos como el San Sebastián, que aquí se exhibirá junto al biombo, obra que cierra el recorrido por las ocho salas de la exposición.

“El puente español”, 1933

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Exposición del 21 de septiembre a 20 de enero

Entrada gratuita

Horario:

Martes a sábado: de 11 a 14 h y de 16,30 a 19,30

Domingos: de 11 a 14 h

Apertura nocturna y gratuita: del 21 de diciembre al 4 de enero, hasta las 21 h





MARC CHAGALL. Las Fábulas de Jean La Fontaine

14 05 2012

Marc Chagall (1887-1985) es uno de los artistas más importantes del siglo XX, con un estilo único creó un lenguaje singular. A lo largo de su dilatada carrera logró alcanzar una personalidad inconfundible a través de sus figuras etéreas, de sus colores, de su imaginario y de sus temas populares. Como muchos compatriotas rusos se instaló en París en las primeras décadas del siglo XX y esos años fueron decisivos para la definición de su carrera artística. En la capital francesa se relacionó con pintores, poetas, escritores, galeristas y marchantes. Pero más allá de esas amistades tuvo la oportunidad de encontrarse frente a frente con las obras de grandes maestros como Rembrandt y pudo aprender de las formas, de los colores y del estilo de Manet, Matisse o Picasso.

La carrera de éxitos de Chagall, en el ámbito del arte grafico comenzó en 1922 en Berlín, donde se detuvo cuando viajaba de París de vuelta a Rusia. En la capital alemana fue acogido cordialmente, pues allí su obra era conocida y despertaba admiración. A través de su encuentro con el galerista y editor alemán Paul Cassirer , Chagall estableció sus primeras relaciones con el mundo del arte grafico. Cassirer deseaba publicar “Mi vida” con ilustraciones del artista, por lo que le encargó una carpeta de 20 grabados. Como Chagall no tenía aún experiencia en este campo, se dejó introducir en esa técnica por Hermann Struck, un extraordinario grabador alemán de origen judío.

Del siglo XVI al XIX, el grabado fue el procedimiento de impresión en bajorrelieve más extendido en Alemania. Para Chagall, que hasta entonces sólo había trabajado como pintor y dibujante, el grabado fue toda una revelación. Con rápida maestría y combianando el buril con la punta seca, creó veinte láminas con escenas de la vida de Vitebsk en los que aparecía sus familiares mas cercanos, y que se imprimieron en 1923 con una tirada de 110 ejemplares. Por esas mismas fechas, Chagall realiza otros grabados, como el titulado “El paseo”, en el que sostiene con un brazo a Bella, que flota en el aire. El grabado fue publicado por la Bauhaus de Weimar. Con esta técnica, surge un nuevo artista conocido por su colorido, y que a partir de ahora trata su obra en blanco y negro, teniendo una gran habilidad en este soporte y convirtiéndose rápidamente en un gran maestro.

En Berlín, Chagall conoció también al artista judío Joseph Budko, famoso por sus xilograbados y litografías. Gracias a él, Chagall descubre el mundo de la litografía, que florecerá mas tarde en su estancia en París.  En esta técnica, como procedimiento de impresión plano, el dibujo se aplica con pintura grasa sobre piedra o zinc, mientras que en los procedimientos de huecograbado, como el grabado al aguafuerte o la calcografía,  el dibujo se hace arañando o mordiendo el material con aguafuerte o con un buril. Tras establecerse en 1923 en París, Chagall se familiariza con las diferentes técnicas del arte gráfico, haciendo numerosos aguafuertes, estampas a punta seca, aguatintas, litografías y grabados hasta el final de su vida.

En 1927, Vollard propuso a Chagall un encargo que suponía todo un reto, será el que encierra esta exposición: ilustrar Las Fábulas de Jean La Fontaine. Con su fantasía, su poesía y su ironía, esta obra encarnaba fielmente el esprit francés; por eso, se le consideraba como la obra por excelencia de la literatura francesa, un tesoro nacional. Las Fábulas de Jean La Fontaine habían sido ilustradas ya por diversos artistas franceses, pero Vollard estaba convencido que ninguno de ellos había conseguido reproducir adecuadamente su espíritu. Chagall estaba familiarizado con las fábulas de Iván Krylov, autor ruso que  igual que La Fontaine, se había servido del poeta griego Esopo como fuente de inspiración.

Entre 1924 y 1928, Chagall descubrió el encanto de los paisajes francés como la Bretaña, L’Isle-Adam en el Oise, la Costa Azul, los Alpes y los Pirineos… decubrimientos que reflejará en su arte. En Chambon – sur – Lac, en Auvernia, Chagall realizó rápidamente en 1926, 31 aguadas sobre las fábulas, y un año más tarde, otras 69. Como el intento de transformar las aguadas en ilustraciones en color no produjo los resultados deseados, Chagall grabó cien láminas para estampar en blanco y negro; esta tarea la llevó a cabo en Céret, en los Pirineos, durante 1928. Las aguadas fueron expuestas, en 1930, por la galería Bernheim – Jeune, una de las más prestigiosas de París. Posteriormente se expusieron en Bruselas y Berlín, donde Chagall estuvo presente.

Una vez finalizada la gira, las aguadas eran famosas, pero también se habían diseminado por todo el mundo. Nunca más volvieron a verse juntas: Bernheim – Jeune las adquirió por cuatro mil francos cada una y las vendió todas Cuando el Museo de Arte Moderno de Céret quiso organizar una exposición de las aguadas, con ocasión del trescientos aniversario del fallecimiento de La Fontaine, sólo consiguió mostrar 29, sin que se pudieran averiguar el paradero del resto. Esta exposición, calificada por el periódico francés Le Figaro como “ballet de colores”, también se presentó en 1996 en el Musée National Message Biblique Marc Chagall de Niza.

 

 

Jean de La Fontaine (1621-1695) y Marc Chagall compartían ciertas similitudes en su vida. A pesar de los siglos que separaban al escritor y al pintor, ambos poseían un increíble espíritu imaginativo. Ambos reflejan en sus obras memorias populares, y ambos creen en la humanidad y en su posible salvación. En la iconografía de Chagall los temas religiosos, judíos concretamente, inundan las telas y en las letras de La Fontaine, las moralejas nos hacen recapacitar igualmente sobre la realidad del ser humano. Sin duda, Chagall era el artista más indicado para ilustrar las Fábulas, a pesar de que muchos críticos le recriminaron a Vollard que encargara este trabajo a un pintor ruso y no a un francés. Por eso Vollard se justificó con esta tajante declaración: “Elijo a Chagall porque su estética es muy cercana, incluso está emparentada, con la de La Fontaine, densa y sutil, realista y fantástica”. Chagall afrontó el reto y fabulaba con las figuras hasta el punto de plasmar relatos imaginarios verdaderamente mágicos como los relatos del escritor francés. Las moralejas de las fábulas de La Fontaine son metáforas pintadas por Chagall.

El ruso no era el primer artista que ilustraba las obras de La Fontaine. Ya ,a mediados del siglo XVIII, se realizó una edición en varios tomos, con grabados basados en diseños de Jean-BaptisteOudry. En 1838 fue J.J. Grandville quien ilustró las fábulas, Gustave Doré en 1867 y Benjamin Rabierlo lo haría a comienzos del siglo XX .

El hecho de que Chagall fuera de origen ruso y de religión judía aumentó las suspicacias. Parecía difícil que un extranjero pudiera dar vida a uno de los más ilustres poetas franceses. La visión de Vollard era justo la contraria: “Elijo a Chagall porque su estética es muy cercana, incluso está emparentada, con la de La Fontaine, densa y sutil, realista y fantástica”. También le encargaría ilustrar la Biblia.

La colección mostrada en la Sala Municipal de Exposiciones de la Pasión de Valladolid, está formada por cien piezas que aluden a las fábulas de Jean La Fontaine, todas de tamaño similar, dispuestas sobre una pared en calada sobre la que se transcriben varias fábulas de Jean La Fontaine, que ayuda a entender el repertorio artístico.

Exposición: “Marc Chagall. Las Fábulas de Jean de La Fontaine”

Sala del Museo de la Pasión, Valladolid

Hasta el 20 de mayo de 2012 – Entrada gratuita –





Casa del Sol: Nueva Colección, Nuevo Espacio

22 03 2012

Desde comienzos del mes de marzo de 2012, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte abre al público la Casa del Sol, una nueva sede del Museo Nacional de Escultura (Valladolid) que acoge la colección de otro museo: el de Reproducciones Artísticas.

Se presentan en este espacio una selección de sus mejores obras escultóricas, que serán réplicas centenarias de antigüedades clásicas; un resumen de obras maestras repartidas por todas los museos del mundo: desde Laocoonte al Discóbolo, de los retratos del Fayum a la Máscara de Agamenón.

La exposición permanente servirá para hacerse preguntas sobre nuestros hábitos culturales y aprender los secretos y las paradojas de la relación entre copias y originales. Y servirá también, para hacernos sentir el placer de esa celebración de la vida, del mito y de la belleza humana de las grandes obras del arte helénico, reunidas en un hermoso diálogo.

Anteriormente el Museo Nacional de Reproducciones Artísticas, se situaba en el Casón del Buen Retiro de Madrid, en 1961 se vio obligado a abandonar esta sede, lo que fue el inicio de una trayectoria, marcada por los proyectos fallidos, el deterioro de sus obras y el peregrinar de un edificio a otro, siempre precariamente. Su refugio final fue el almacén del Museo del Traje, donde ha pasado oculta la colección los últimos 10 años.

Durante más de 50 años, la colección ha sido un “no museo”, ya que carecía de sede, proyecto expositivo, y sin cumplir lo que toda colección debería de ser: una accesibilidad social para el disfrute público del patrimonio. Por ello, con esta remodelación, y la inclusión de la colección de reproducciones escultóricas se pone fin a estas condiciones, y el ciudadano podrá acercarse a conocer de primera mano las copias de las grandes obras de la historia de la escultura.

Por ello, el Museo Nacional de Escultura cuenta desde ahora con otro espacio, la Casa del Sol, donde se exponen 270 piezas de las más de tres mil que conforman la colección del Museo de Reproducciones Artísticas, cuyo fondo no tenía sede fija desde hace dos décadas y ha recalado de modo definitivo en Valladolid tras un peregrinaje por varios edificios y que en las últimas décadas recibió acogida en el Casón el Buen Retiro de Madrid.

Esta nueva infraestructura museística, que amplía el discurso expositivo del Museo Nacional de Escultura con réplicas de obras de escultura clásica realizadas en los siglos XIX y XX, se ha abierto ya al público y puede visitarse por el mismo precio que daba derecho a visitar la colección del colegio de San Gregorio y el Belén Napolitano del Palacio de Villena.

Estas nuevas piezas son reproducciones de grandes obras clásicas de la escultura universal que ayudan al experto en cultura a enlazar el sentido escultórico de las obras expuestas en el Museo Nacional de Escultura, dando a entender muchos de los aspectos que han ido heredando unos estilos de otros, como el movimiento, los pliegues, las manos…

Dentro del amplio espacio desarrollado, con una extensa presencia de la luz y la claridad podremos pararnos a observar copias de las piezas escultóricas más relevantes, dispuestas a lo largo de un gran espacio longitudinal, disponiéndose las piezas en dos líneas expositivas, así como en las paredes del espacio, puesto que también dispondrán de relieves. Así mismo y para concluir con el espacio expositivo, al llegar al final de ese eje longitudinal se dispondrán otra serie de obras que ayudarán a concluir esa visión de la escultura y las grandes obras pertenecientes a varias culturas diferentes e independientes.

La composición expositiva permanente se estructura en cinco secciones

I.-  La “invención” de la Antigüedad. En la que observaremos el fervor por lo antiguo iniciado en la época renacentista, y culminado en el siglo XVIII con los descubrimientos de Pompeya, Olimpia y Micenas. Veremos como las obras serán conocidas en todos los lugares, gracias a las copias que de ellas se hicieron.  Dentro de esta sección destacarán esculturas como El Discóbolo, Obras del Partenón, Retratos del Fayum, Pinturas de Pompeya, Máscara de Agamenón

Nos pararemos en una de ellas, la máscara de Agamenón, copia de 1914 en metal repujado de la obra original del s.XVI a.C. que se puede ver en el museo Arqueológico Nacional de Atenas. La Máscara de Agamenón es un objeto arqueológico descubierto en la acrópolis de Micenas en 1876 por el arqueológo prusiano Heinrich Schliemann. Se trata de una máscara funeraria de oro que se encontró colocada encima de la cara de un cuerpo ubicado en la tumba V.  Schliemann pensó que había descubierto el cuerpo del legendario rey griego Agamenón, y por ese motivo la máscara recibió su nombre. Sin embargo, estudios arqueológicos modernos sugieren que la máscara podría datar de entre 1550 y 1500 a. C., lo que la situaría en un tiempo anterior (unos 300 años) al que tradicionalmente se atribuye a la vida de Agamenón. A pesar de ello, ha conservado su nombre.

II.- La belleza desnuda. Que destacará la importancia y el prestigio de la escultura antigua, en la armonía de los cuerpos griegos, así como la creación de un cánon estético convertido en dogma académico. Éstas características se podrán ver en piezas como  El Doríforo, la Venus de Médicis, el Mercurio sentado

 

Así el Doríforo,  vaciado en yeso de 1888 de la copia romana de la obra de Policleto (s. V a.C.), procedente de Pompeya, y que se custodia en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Aunque muchas han sido las copias que han llegado hasta nuestros días, la estatua original griega ni el texto sobre la formalización del cuerpo masculino de Policleto; el Canon; han llegado hasta nuestros días. Resulta imposible conocer las proporciones que usó, ya que los marmolistas romanos engrosaban las piernas en sus copias, para darle mayor estabilidad. Sólo se conserva una frase. “La perfección se alcanza poco a poco mediante cálculos”.  La estatua colocada en la Palestra de Pompeya, pudo servir para recordar a los jóvenes romanos el ideal de belleza helenístico y es posible que se realizaran ritos heroicos en su honor.

III.- Imágenes del furor. Dionisos es un Dios marginal, errante, protector de la vendimia y la fertilidad, de la demencia y el exceso humano. Representa el lado oscuro de la civilización griega, pues recupera la naturaleza animal del hombre y subvierte el orden natural de la polis.

Este impulso irracional será explorado por Nietzsche como símbolo de una moral y estética inconformista. Frente a la serenidad apolínea, Dionisos encarna una nueva relación con la vida, basada en el placer del instante, la inmersión en la experiencia del caos y la libertad frente a las convicciones. Dentro de este espacio destacarán piezas como Fauno durmiente, el Centauro, Menade danzante, Pan y sátiro…

IV.- Sabios y Héroes. Muchos restos antiguos fueron interpretados en clave política y moral, porque ofrecían modelos de vida y lecciones históricas. Recreaban un universo viril de guerreros y atletas, que estaba también teñido de ideales filosóficos, pues el ejercicio de la política implicaba una reflexión sobre el poder, la verdad o el cumplimiento del deber. Este mundo influyó en la educación de las élites y en sus socios eruditos; los sabios decoraban sus bibliotecas con bustos de filósofos y los reyes vivían rodeados de retratos de emperadores romanos, convertidos en antepasados que legitimaban su autoridad y sus conquistas. Las obras que reflejarán esas condiciones en la exposición serán Laocoonte, Galo moribundo, bustos de Séneca, Marco Aurelio, Epicuro, Homero…

Dentro de este apartado podremos detallar el conjunto escultórico de Laocoonte, vaciado en yeso de 1887 de la pieza original del s. I a.C. (?) que se expone en los Museos Vaticanos.  La obra describe la venganza de los dioses contra el sacerdote troyano por intentar disuadir a sus compatriotas de aceptar el caballo de Troya.  El grupo, congelado en el momento supremo de violento y agonía, cuando la espiral de las serpientes se enroscan en sus cuerpos, se convertirá en exemplum doloris. Admirada por noticias indirectas, antes de ser descubierta, su hallazgo en 1506 entusiasmó a toda Roma, que desfiló día y noche ante ella. Fue comprada por el Papa Julio II, que la expuso en el Cortile del Belvedere por su valía artística y su deseo de asociar la Gloria del Papado a la Roma Antigua. Enseguida se hizo famosa a través de copias, parodias y citas, además de lecturas eruditas y filosóficas. Supuso, por así decir, la invención de la idea de “obra maestras”. En el siglo XX se hayó el brazo derecho original, reconstruido imaginariamente en 1532 en la posición extendida que aquí se conserva.

Así también destacará la escultura de Galo moribundo, vaciado en yeso de 1885 de la escultura de la Escuela de Pérgamo (230 – 220 a.C.)  que se puede ver en los Museos Capitolinos de Roma. Esta pieza refleja la visión del artista sobre una soldado que desfallece, desarrollando notas de nobleza; dándose una imagen que  exalta al vencedor por medio de la dignificación del vencido.

Otra de las partes desarrolladas en este espacio, y que pertenece a esta cuarta sección, será una colección de bustos de diversos personajes, reales o imaginarios. Realizados por varios autores, todos hechos con la técnica del vaciado en yeso, oscilando las piezas originales del siglo V a.C.  al  II d.C.  Dentro de este conjunto de bustos se dá la evolución del arte clásico, en un amplio arco temporal. Los mas arcaicos son fragmentos del frontón de un templo de Olimpia. Otros de la Atenas Clásica, son encarnaciones ideales de Dioses u hombres famosos. Un tercer grupo, de época helenística, interesada por sabios y poetas, descubre la interioridad del individuo. Finalmente, el retrato romano de patricios y emperadores, que consolidará un tópico aún vigente: que la identidad de un individuo radica en su rostro.

V.- Enigmas y fragmentos. Nada tan evidente en el redescubrimiento de las estatuas antiguas como que aparecían rotas o eran indescifrables. Cabezas, torsos y miembros anatómicos dispersos eran coleccionados con avidez como reliquias sagradas; y sucesivas generaciones de eruditos y artistas se dedicaron a completar los cuerpos, a integrarlos en un contexto narrativo, a atribuirlos a una personalidad o a buscar la causa de una postura o un gesto. Para esta tarea se sirvieron de la historia, de textos antiguos y de la imaginación, pero también influyeron modas, intereses políticos o circunstancias de cada momento.

La sensibilidad contemporánea renunció a ese comportamiento y prefirió entregarse a la misteriosa fascinación que emana una obra incompleta. El fragmento se convirtió en la quintaesencia del gusto romántico, y después en un principio constitutivo de la experimentación de las Vanguardias. Completarán esta sección piezas de la importancia de:

Ares Borghese, vaciado en yeso de 1884, de la copia romana de la obra de Alcamenes (s. V a.C.), y que se puede ver en el Museo Louvre de París. Suele afirmarse que esta estatua es un réplica romana de un bronce griego del s. IV a.C. , hoy perdido, que estaba en un Santuario en el Ágora ateniense dedicado a  Ares, como lo demostrarían el casco y el anillo que encadenan su pie para impedirle actuar como dios de la guerra. Pero es una de esas frágiles hipótesis de los historiadores que se ha impuesto sin haber sido razonada. Sea un dios o un mortal, este majestuoso y pensativo desnudo expresa el sentido civilizador que entre los griegos tuvo la belleza idealizada del cuerpo humano.

Torso Belvedere, vaciado en yeso de 1889, de la escultura de Apolio del s. I a.C. y que se puede ver en Museos Vaticanos. Esta soberbia pieza heroica, tensa y muscular, es un símbolo del inmenso genio griego para la escultura. Y no a pesar de estar incompleta, sino a causa de ello. Su inicial condición de fragmento permaneció intocable gracias a la admiración que suscitaba en Miguel Ángel, quien declinó la invitación a reconstruirlo en defensa de su teoría del non finito.

Ariadna abandonada, vaciado en yeso de 1882 de la copia romana de obra helenística del II a.C. y cuya original estaría en los Museos Vaticanos. Desde su presentación en 1512, esta pieza ha conocido tres identidades diferentes. Primero fue Cleopatra por la serpiente que rodea su brazo; luego se relacionó con la tradición de la ninfa dormida; y a finales del s. XVIII se observan paralelismos con sarcófagos que representan a Ariadna abandonada en Naxos por Teseo, mientras dormía. Lo más instructivo de esta variación en el reconocimiento no es el logro de una gradual identificación, sino lo que cada generación ha querido ver en ella.

Niño de la Espina (Spinario), vaciado en yeso de 1884 de la escultura de los Museos Capitolinos de Roma s. I a.C. – s. I d.C. (?). La enigmática identidad de este joven dio lugar a varias suposiciones, desde el bello Absalon, el príncipe de la Biblia; como un mensajero detenido para extraerse una espina. Esta pieza es muy reconocida en copiada, por ello muy distribuida entre los palacios aristocráticos europeos, tanto como estatua independiente como pieza de una fuente.

El diseño museográfico pretende resaltar el contraste entre el blanco absoluto de la nave, ese color de la Antigüedad; y el color de la antracita del suelo y de los soportes de las obras. El antiguo altar se ha convertido en un lienzo blanco donde se dispone una  proyección digital, donde el bucle de la copia adquirirá un nuevo protagonismo.

El espacio que ocupa la exposición, la nueva sede creada en el Museo Nacional de Escultura, será La Casa del Sol, construida a mitad del siglo XVI y adquirida por el Conde de Gondomar, personaje importante de la España del Siglo de Oro, diplomático y sobre todo, gran bibliófilo. Originariamente, la iglesia fue una ermita, pero el aristócrata la convierte en su capilla y enterramiento privado, integrada en el conjunto palaciego.  Como se puede observar en la arquitectura expositiva, la iglesia es quien la ocupa, es un espacio diáfano, pintada en blanco, como exigían los puristas del Renacimiento Italiano; disponiendo de una amplia nave abovedad, que tras las intervenciones del siglo XVIII, conserva la esencia de la iglesia clásica, acorde con las obras antiguas expuestas.





Las Edades del Hombre: PASSIO

2 05 2011

De nuevo una exposición de arte sacro en Valladolid, de la mano de la Fundación las Edades del Hombre, en ésta ocasión, y a diferencia de la primera edición del formato “Edades del Hombre”,  se opta por dispersar y dividir los núcleos, realizándose durante 2011 la exposición PASSIO, en Medina del Campo y Medina de Rioseco, poblaciones vallisoletanas de gran riqueza artística y con una arquitectura sobresaliente. Lo cual añadirá un extra a la visita a ambas poblaciones.

Para ésta XVI edición de la muestra de arte religioso de la comunidad de Castilla y León, se ha titulado como PASSIO, término latino cuyo significado sería pasión. La exposición, en ésta ocasión, está relacionada con la representación de la Pasión de Cristo en el Arte de Castilla y León.  Durante varios meses podremos aprovechar éste compendio de arte procedente de las parroquias de Castilla y León, concretamente desde el 3 de mayo, concluyendo hacia noviembre; aunque por todos es sabido el éxito que años atrás tuvo esta exposición o similares, y las fechas se ampliaron, para que más visitantes pudieran ver de primera mano el arte generado por y para Castilla y León durante varios siglos.

Durante éste nuevo encuentro con el arte sacro castellano leonés, se establecerán dos sedes, en dos localidades de Valladolid, separadas por unos 90 kilómetros. La primera sería la Iglesia de Santiago de los Caballeros, en Medina de Rioseco; y la Iglesia de Santiago el Real en Medina del Campo; o viceversa, la temática será la misma para ambas ciudades, presentándose una exposición independiente la una de la otra; pero siempre con la Pasión como telón de fondo.

Varias son las críticas recibidas por la idea de disipar las sedes y establecerse en dos, separadas por una distancia de una hora en automóvil; a lo cual es posible advertir la imposibilidad de realizar una exposición similar en todos los grandes enclaves eclesiásticos de la comunidad de Castilla y León; buscándose por ello una globalización del turismo en la provincia de Valladolid. Apuntar para el visitante una información, antes de realizar la visita a la exposición en ambas sedes, y es que lo propio sería contemplar las poblaciones intermedias existentes entre ambas sedes y disfrutar de otros encantos, como puede ser el turismo enológico, en la localidad de Rueda, el patrimonio y la historia de Tordesillas, los castillos de Mota del Marqués y Torrelobatón, el arte mozárabe de la Iglesia de San Cebrián de Mazote, en la localidad con el mismo nombre; el Monasterio de la Santa Espina, en dicha localidad; el Retablo de la Colegiata de San Luis, en Villagarcía de Campos… y así, varias poblaciones más, en la que lo rural se mezcla con la tradición, y el patrimonio, con el buen hacer de sus gentes. Una zona en la que disfrutar de la Tierra de Campos vallisoletana, merece la pena aprovechando éste momento.

El recorrido simplificado que he mencionado, se dispone de Medina del Campo a Medina de Rioseco. Es posible que durante su viaje, les hablen de Medina, y no sepan diferenciar de las dos, para ello indicarles que Medina es Medina del Campo y Rioseco, obviamente será Medina de Rioseco.

Junto con la visita a las exposiciones en ambas sedes, así como la parada obligatoria en los enclaves que les comenté anteriormente, tanto Medina del Campo como Rioseco, tienen un gran patrimonio, por el cual perderse en sus calles; así como una restauración exquisita, tanto de platos tradicionales como de mayor elaboración y de cocina evolucionada.

Les mostraré los encantos de ambas ciudades, para que el viaje sea más cómodo, y puedan disfrutar de unos días en la provincia de Valladolid. Disponiéndonos en Medina del Campo, deberemos visitar el Castillo de la Mota, en cuyos alrededores se encuentran los yacimientos arqueológicos de los primeros pobladores de la ciudad. Además destacará el Palacio Real Testamentario de Isabel la Católica, la Fundación Museo de las Ferias, cuya disposición se establece en la antigua iglesia de San Martín, reflejando la importancia que tuvieron las actividades comerciales para la economía, cultura y sociedad medinense, partiendo de las importantes ferias celebradas en la ciudad en los siglos  XV y XVI. Otro de los monumentos, que no hay que dejar de visitar, será la Colegiata de San Antolín, destacable por su arquitectura y un magnífico retablo.

Existen más enclaves en Medina del Campo, pero éstos serían los más destacables, pueden obtener más información en la web de la localidad.- http://turismomedina.altair.nds.es/

La otra localidad, sede de las Edades del Hombre 2011, será Medina de Rioseco, también llamada la Ciudad de los Almirantes de Castilla, la de las cuatro mil catedrales, la de los millonarios o la vieja India chica; destaca por su gran relevancia en el arte visible en la arquitectura de sus iglesias, y el interior de las mismas, así como por su comercio.  La localidad, declarada Conjunto Histórico Artístico, dispone de uno de los mayores legados patrimoniales de la provincia. Destacando su casco histórico, con la Rúa Mayor, y su repostería, enseña de la localidad. Como lugares destacables en Rioseco, podemos visitar la iglesia de Santa María, cuya belleza destaca por el retablo mayor de estilo romanista, trazado por Gaspar Becerra y realizado por Juan de Juni y Esteban Jordán. Así como la Capilla de los Benavente, realizado por los hermanos Corral de Villalpando, con una decoración muy fina en yeserías. Así mismo, destacan las Iglesias de Santiago y la Santa Cruz, el Convento de San Francisco, la Fábrica de harinas de San Antonio, y el Museo de Semana Santa.

Más información sobre Medina de Rioseco, en su web de turismo http://www.medinaderioseco.com/turismo/index.shtml

Tras la inauguración de la Exposición en ambas localidades, realizaremos una breve descripción de las mismas, tras visitarlas, para que puedan deleitarse con el arte producido por y para la provincia de Valladolid.

HORARIOS DE VISITAS:
Lunes: permanecerá cerrada, excepto 25 de julio, 15 de agosto y 31 de octubre.
Martes, miércoles, jueves y viernes: de 10 a 14 horas y de 16 a 20 horas.
Sábados, domingos y festivos: de 10 a 20 horas, ininterrumpidamente.
La admisión de público terminará 45 minutos antes del cierre.
PRECIOS
Entrada: 3 € (visita a ambas sedes)
Viernes: entrada gratuita (no incluye visita guiada)
Visita guiada (grupo máximo de 20 personas): 50 € (visita a ambas sedes) / 35 € (visita a una de las sedes)
Duración de la visita guiada: 50 minutos aprox. (en cada sede)
No se admiten guías de grupos a no ser los oficiales de la exposición.
INFORMACIÓN Y RESERVA PARA GRUPOS Y VISITAS
Teléfono: 983 683 000
E-mail (exposición): expo@lasedades.es
Más información: http://www.lasedades.es/




Turismo religioso

25 04 2011

Desde niño he visto procesionar a las cofradías por mi ciudad y los pasos que portaban, viendo ese aura que lo rodea; ese brillo que tienen las esculturas de Gregorio Fernández, Juan de Juni, Salzillo,… y que hace inigualable el aspecto de esas tallas, diferente al que se aprecia cuando estamos ante la misma talla en su iglesia. Y éste año, a pesar de la lluvia, no ha sido diferente. Durante la Semana Santa vuelvo a admirar la belleza de las tallas, a recordar otros años en los cuales las vi procesionar por las calles de la ciudad, el escultor que la realizó, la relación entre tradición y familia, la emoción que vuelve a suscitar en mí… Todo eso y mucho más tiene la Semana Santa, es época de reflexión, de reunión, de tradición, pero sobre todo de devoción.

Tras la semana que hemos concluido, para muchos de descanso; para otros de sacrificio, penitencia y lamento debido a la meteorología; no para de hablarse del turismo religioso. Concepto fácilmente entendible por todos, para unos es simplemente una etiqueta más, y para otros es banalizar la religión. Comercializar con la religión.

En un afán por los más doctos en aplicar etiquetas a todo, y en diversificar las acciones, surge el turismo religioso, es decir, en el ámbito en el que el cuerpo y la mente se separan para dar paso a la fé y a ese misticismo que rodea estos hechos. Aunque para muchos es una visita más en la cual establecer una nueva localización y conocer lugares nuevos, para otros implica otro rigor personal. Hablo de turismo religioso, porque durante toda la Semana Santa y la previa, en la prensa no hacía más que hablarse de la ocupación hotelera, el cambio meteorológico y las previsiones; y de éste término. Realmente visitar ciudades y poblaciones españolas para conocer su sentir religioso, representado en su Semana Santa, podría definirse como religioso; pero la mayor parte del turista busca el entretenimiento por encima del deleite, la burla respecto a la decepción en otros, y principalmente el buen yantar. Es decir, propiamente dicho no se aplica a éste tipo de turista el término religioso, ya que por encima de la fe está su estómago, y su ansia por degustar esos platos con varias estrellas de reconocimiento.

Varios ejemplos de lo que se podría establecer como turismo religioso sería el Camino de Santiago, la Jornada Mundial de la Juventud, actos de Beatificación, visitar el muro de los Lamentos,  Fátima, Cúpula de la Roca, Taj Majal…. Tanto cristianos, musulmanes,  judíos, budistas… todos ellos tiene lugares de peregrinación, que son foco de atracción para unos y otros, independientemente de que se siga o no la religión, o se tenga fe.

El próximo 1 de mayo se realizará el acto de beatificación de Juan Pablo II, penúltimo Papa de la Iglesia Católica, y cuya persona motivó en los fieles y principalmente en los jóvenes, una fe y devoción especiales.  Falleció el 2 de abril del 2005 y será beatificado en un tiempo corto de seis años y un mes. Esto es debido al fervor y sentimiento que se tiene aún todavía por Juan Pablo II, irrepetible para muchos.

La Ciudad del Vaticano, y Roma,  se prepara para ese momento, rodeado de varios acontecimientos que es posible que eclosionen con éste acto. Es decir, el 1 de mayo, es domingo, fiesta internacional, y la celebración del día del trabajador, por lo que la afluencia de turistas se verá aumentada en Roma, así como la celebración de manifestaciones a favor de mejoras laborales. Roma, si ya es un caos, ese fin de semana puede superar todas las expectativas. Tengo entendido que la mayor parte de peregrinos que acudirán a la beatificación de Juan Pablo II se hospedarán a las afueras de Roma, debido al elevado precio establecido por hoteles, albergues y demás alojamientos;  y que el transporte público se verá saturado por este acto.

La ceremonia de beatificación será presidida por el actual papa Benedicto XVI, programándose varias misas y actos religioso con motivo de ésta ocasión. La víspera, el 30 de abril, una misa de preparación será celebrada en el Circo Máximo, en el centro de Roma, mientras el 2 de mayo, será oficiada una misa de acción de gracias en la Plaza de San Pedro, presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado.

Tras el acto, se dará definitiva sepultura a los restos del cuerpo de Juan Pablo II, estableciéndose en la Basílica de San Pedro, como hasta ahora, pero se dispondrán en la Capilla de San Sebastián, junto a la Capilla en la que se encuentra la estatua de La Piedad de Miguel Ángel.





La semana santa en Valladolid: la Procesión del Encuentro

18 04 2011

Cristo Camino Calvario. Miguel Ángel González JuradoTradición, historia, fe, solemnidad, silencio,… son varias palabras que se relacionan con la Semana Santa en muchos lugares, de los cuales Valladolid es destacable por varias cuestiones, una de ellas sería por la calidad escultórica de los pasos que durante éstos días procesionan por sus calles, acompañados por miles de fieles; otra de las variables sería el envoltorio arquitectónico, es decir, la ciudad de Valladolid cuenta con calles y edificios emblemáticos que hace del contenido y del continente una identidad única.  Y principalmente sobre todo, un tradición y una fé en la semana santa heredada de nuestros ancestros, y en la cual nosotros nos sentimos identificados con ello.

Tiempo de contemplación, de ensimismamiento. Es momento de mirar muy dentro, muy dentro. De sentirse sólo entre la muchedumbre.  Valladolid volverá a salir a la calle, volverá a invadir las aceras y a tomar las plazas. Hará un hueco generoso a cuántos se acerquen a contemplar, con emoción contenida, la grandiosidad de los desfiles procesionales.  Durante esta época, nuestra vida se relentecerá a tenor de las procesiones y los actos de la Semana Santa.

Los desfiles procesionales, sus sonidos y sus silencios, su ritmo, su color,  y la liturgia específica de esta Semana de Pasión, dirigirán su enigmática atracción hacia el espíritu preparado en actitud contemplativa. Una vez más, nadie escapará a la seducción de una plástica tan contundente como la que hace procesionar las cofradías vallisoletanas. Una vez más, los imagineros de la Historia –asomados a su balcón celeste- comentarán con orgullo el paso de sus obras.

La Semana Santa, es uno de los principales acontecimientos en la ciudad de Valladolid, ya que atrae a multitud de turistas buscando, el hoy denominado, Turismo Religioso; aunque realmente Valladolid promueve un turismo global no centrado en un único estereotipo; más cuando la Semana Santa vallisoletana es Declarada de Interés Turístico Internacional en 1981. Representando por ello la fidelidad, el rigor y el detalle de la Pasión.

Ésta calificación procede de las cuestiones que hablamos anteriormente, es decir, esa riqueza escultural y arquitectónica sumada a la devoción. No debemos de olvidar la proliferación de la escultura religiosa en la ciudad, y el elevado número de iglesias; por ello cabe destacar a Juan de Juni y Gregorio Fernández, como los dos grandes imagineros de la Semana Santa en Valladolid. Derivando en una escultura, dramática, realista, que busca conmover al espectador,… en la que estableciéndose en una carroza o portando a hombros nos mueve hacia una gran espiritualidad. Las esculturas, durante el año, son dispuestas en las iglesias penitenciales que las adquirieron es sus años, o bien en el Museo Nacional de Escultura, hoy denominado Museo Colegio San Gregorio;  esto hace que durante la Semana Santa tengamos en la ciudad un museo de arte sacro establecido en las calles, que permitan esa devoción de algunos y el deleite de otros.

Dentro de la Semana Santa vallisoletana, destaca un acto desde hace muchos años, la denominada Procesión del Encuentro de la Santísima Virgen, con su Hijo, en la Calle de la Amargura. Muy seguida por los fieles vallisoletanos, y los curiosos procedentes de otras ciudades. Una procesión que detiene durante unas horas, la vida cotidiana, y fervoriza a la población, haciéndonos partícipe el acto del dolor que ambos personajes tienen.

Como indica la denominación, la procesión representa ese encuentro entre la Madre y el Hijo, condenado. De ahí la representación de dolor en la Virgen, y el sufrimiento prestado en Cristo, con la cruz sobre su hombro. Son dos las figuras de ésta procesión, la Virgen de las Angustias y Cristo camino al Calvario.

Hasta hace unos años, la Cofradía Penitencial Cristo Despojado, portaba a hombros la imagen de Cristo Camino al Calvario, atribución a Pedro de la Cuadra, para otros un claro ejemplo de Gregorio Fernández; y que por diversas cuestiones dejó de procesionar y se vio sometido a un cambio.

Realmente se establece un grupo procesional, que refleja el “Camino al Calvario” que contiene un Cristo extenuado, sufrido y doloroso. Éste paso fue desde 1958 hasta 2008, el que la Cofradía del Cristo del Despojo alumbraba cada Martes Santo por las calles vallisoletanas en la Procesión el Encuentro, con la peculiaridad que entre 1991 y 2004, se procesionaba al Cristo independientemente del resto del paso.

Éste paso se conserva y custodia en el Museo de Escultura Colegio de San Gregorio, en la zona de “Salas de pasos de Semana Santa”, estando durante la Semana Santa en la Iglesia de San Andrés Apóstol.

De todo éste entramado, se realiza la figura “Cristo Camino al Calvario”, concluida en 2009  y realizada por Miguel Ángel González Jurado. Representando la figura de Cristo camino al Calvario, en el instante en el que cae al suelo abatido por el sufrimiento y el dolor que sobre él pesa. Tratamiento realista de la figura, buscando la mirada penetrante ante el espectador, mediante un dolor contenido visible en el rostro, pero teniendo el sufrimiento por dentro.

Realizada en madera, con el tratamiento del estilo castellano. Trata de acercarse a las piezas del siglo XVI en el siglo XXI.

La otra pieza ineludible en este acto será la figura de “Nuestra Señora de las Angustias”, realizada por el escultor Juan de Juni, posterior a 1561, portada a hombros por la Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias. La representación de la Virgen fue coronada canónicamente el 3 de octubre de 2009 en Catedral metropolitana de Valladolid, siendo una de las imágenes más antiguas de las procesiones vallisoletanas. Varias son las fuentes sobre ésta pieza, se dice que Juan de Juni pudo inspirar en la Virgen de los Médicis de Miguel Ángel, aunque según la leyenda el autor modeló el rostro de una de sus hijas agonizante. De hecho la figura expresa un dolor máximo, visible en la tensión de los dedos de la mano, la torsión del cuerpo. Aparece reclinada, como en un momento cercano a un desmayo por el sufrimiento vivido. Además, este sufrimiento se representa con la aplicación de unos cuchillos sobre el pecho, que posteriormente se convirtieron en espadas de plata, y que tras la restauración sufrida por la pieza se eliminaron en 1971.

 

La obra tiene muchas de las características que influyeron sobre su autor, Juan de Juni, que desde Italia aprendió las técnicas de la composición y el posicionamiento de las figuras, así como el tratamiento de los paños.  Como se puede observar en la imagen de la Virgen, se establece una composición a partir de escorzos, con movimiento en la figura. El sufrimiento es tratado en el rostro, a partir de la búsqueda de un naturalismo en el rostro, con la boca entreabierta y los ojos dirigiéndose hacia la cruz donde estará su Hijo. Busca la emoción contenida. Mientras la mano derecha se tapa entre los ropajes, la izquierda se coloca sobre el pecho, en estado de tensión, con cierto aire de inspiración manierista.

Partiendo de dos puntos diferentes de la ciudad, y confluyendo en la vallisoletana Plaza de Santa Cruz, partirá en primer lugar desde la I. P. de San Andrés Apóstol la imagen “Cristo Camino del Calvario”, acompañado de la cofradía del Cristo del Despojo hacia las 20.30h. Mientras que desde otro lugar, en la Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias, la Cofradía titular, con el mismo nombre, portará a hombros la imagen de “Nuestra Señora de las Angustias”. Partiendo en torno a las 20.45h.

Tras pasar por las principales arterias de la ciudad, el encuentro se establecerá hacia las 22.00h, frente a la fachada del Colegio de Santa Cruz, donde se establecerá un Acto de Oración