Lewis Hine, la fotografía de la denuncia social

10 04 2012

La Fundación Mapfre acoge una retrospectiva del fotógrafo americano Lewis Hine, en Madrid, una de las figuras clave del documentalismo social. Hine utiliza la cámara fotográfica como una herramienta para la investigación, como un instrumento que comunique esos hallazgos realizados por él, así como instrumento para la enseñanza. Además, Hine entiende la fotografía como arte, aunque a la hora de realizar sus imágenes busca fines sociológicos, incluyéndose la denuncia social.  La muestra está formada por una selección de 170 imágenes, procedentes de la George Eastman House (Rochester, Estados Unidos), ofreciendo al visitante un amplio recorrido por toda la trayectoria fotográfica de Lewis Hine y permitiendo conocer su obra, la de un creador necesario en el que está presente la evolución posterior de la fotografía norteamericana.

Las imágenes que abarcan la exposición, recorren la trayectoria profesional del fotógrafo con un contenido no solo artístico, sino político y cultural, en la Norteamérica de principios del siglo pasado, donde llegaban los primeros inmigrantes a la Isla de Ellis, niños trabajadores; así mismo la Europa de finales de la Primera Gran Guerra o la reconocida serie sobre la edificación del Empire State Building de Nueva York.  Estará acompañada por documentos y publicaciones propios de la época, con los que el fotógrafo realizaba la denuncia social con sus imágenes: trabajo esclavista infantil, pésimas condiciones laborales o los talleres de explotación ilegal.

La intención del fotógrafo y con la que se dispone la exposición es, como el propio Hine dijo: “Quise hacer dos cosas. Quise mostrar lo que había que corregir; quise mostrar lo que había que apreciar”.  Sus fotografías, por tanto, ponen en evidencia la situación de los emigrantes europeos a su llegada a EEUU, donde permanecían un tiempo en Ellis Island. De igual manera, apoyado en sus fotografías pretende ayudar a cambiar las leyes, de manera que se instaure un control federal sobre las condiciones de trabajo de los niños.

El interés por la fotografía despierta en Hine, cuando su amigo Frank A. Manny, director de la Ethical Culture School de Nueva York, le pide ayuda para que documentase las actividades de la escuela; realizando entre ellas una expedición en 1904 a la Isla de Ellis, centro de recepción de inmigrantes, donde fotografía a todos los llegados en masa a Estados Unidos y que buscaban un mejor futuro lejos de sus tierras. .

Tras varios años realizando fotografías, decide abandonar la docencia en 1908,  para dedicarse a la fotografía y a lo que Hine llamaría “el lado visual de la educación pública”. Su instrumento de trabajo ahora es su cámara, utilizándola para documentar sus investigaciones, reflejando las injusticias sociales y contribuyendo de este modo al progreso de la sociedad. Por ello, la  mayor preocupación del fotógrafo era la realidad social, principalmente por los más desfavorecidos; así no sólo realizó fotografías de la llegada de los inmigrantes a tierras americanas, sino las insalubres viviendas donde se hacinaban y las condiciones de trabajo en fábricas y comercios. Su interés por trasmitir historias individuales y su interacción respetuosa y afable con sus retratados constituyen la clave de la fuerza de sus imágenes. Un claro ejemplo es Judía en la Isla de Ellis (1905), donde la toma frontal y la altura en la que las miradas se cruzan refuerza la conexión y el respeto mutuo.

Trabajará en estos años para la National Child Labor Committee, como fotógrafo oficial , una organización creada para combatir el empleo infantil. La misión de Hine fue documentar el trabajo de los niños en campos, minas, fábricas, recolectando algodón, vendiendo periódicos… Junto a las imágenes, anotaba cuidadosamente la altura, la edad y la historia laboral de cada uno de ellos, lo que le permitió con el paso de los años realizar un trabajo comparativo. Estas fotografías de niños trabajadores causaron un gran impacto y se publicaron en folletos y revistas populares como Everybody’s y The Survey con el fin de denunciar la legislación existente. Niño que perdió un brazo manejando una sierra en una fábrica de cajas (1909) es un buen ejemplo de su relación con los niños y de cómo sus fotografías, por la iluminación y el encuadre, informan a la vez que conmueven, poniendo al descubierto ante la opinión publica la inmoralidad del trabajo infantil.

Durante esos años Hine también participó en la Pittsburg Survey, estudio en el que se utilizó la fotografía para mostrar las condiciones de vida de los trabajadores de la ciudad más industrializada de Estados Unidos. El estudio, que abordaba entre otros temas las condiciones laborales, la inmigración, la vivienda o la pobreza, fue realizado por un equipo de más de setenta investigadores. La labor de documentación acometida por Hine fue esencial para otorgar credibilidad al proyecto, ya que sus imágenes eran la prueba irrefutable de la explotación y los abusos cometidos.

Tras la Primera Guerra Mundial, Hine emprendió el que sería su único viaje a Europa con objeto de documentar las operaciones de auxilio a los refugiados. Su cámara fue la primera en dar testimonio de la dura realidad de las poblaciones desplazadas por la guerra, lo que ayudó a que la Cruz Roja obtuviese las subvenciones necesarias para poder realizar su labor humanitaria. Recorrió, sobre todo, Francia, Grecia y Serbia, retratando la vida de los refugiados en los campamentos y las familias que trataban de sobrevivir en sus devastados hogares. Atraído por el conocimiento de culturas y lugares desconocidos, Hine retrató grupos, como él los describía, “desbordantes de vida”. Esta experiencia supondría una importante transformación en su lenguaje fotográfico.

De regreso a Nueva York en 1919, Hine se centró de nuevo en el mundo laboral, pero esta vez para mostrar la dignidad que el trabajo confiere al ser humano. Lo hizo en la serie que él mismo denominó retratos laborales, una abierta exaltación del trabajo y los trabajadores. Las fotografías de obreros de la construcción, soldadores, cigarreros, electricistas y afinadores de pianos, entre otros, no sólo muestran las aptitudes del ámbito industrial, sino que celebran los oficios tradicionales y el carácter del artesano especializado. Muchas manifiestan una nueva atención hacia las cualidades formales, un aspecto que se evidencia en la que quizá sea la imagen más conocida de Hine: Mecánico de una central, tomada en 1920, en la que el trabajador, colocado simbólicamente en su centro, aparece como el corazón y el alma esencial de la máquina.

Esta alabanza en imágenes de los trabajadores culmina en 1930-1931 con el reportaje sobre la construcción del Empire State de Nueva York. Desde los cimientos hasta la azotea, Hine documentó lo que se convirtió para muchos en un signo de esperanza y progreso en tiempo difíciles. Como sus retratos laborales, las fotografías del Empire State serán otros tantos homenajes a la individualidad y la importancia del obrero, un recordatorio de que “las ciudades no se construyen solas…, sin tener detrás el cerebro y el sudor de los hombres”. Imágenes de estos dos últimos proyectos formarían parte en 1932 de Men at Work, el único libro de fotografía que Hine publicó y supervisó directamente en todos sus aspectos.

A finales de la década de 1930, tanto el mundo de la reforma social como el de la fotografía habían cambiado. La filantropía privada había sido remplazada por las agencias gubernamentales del New Deal, para las que Hine era un hombre de otra época. Intentó relanzar su carrera como fotógrafo freelance trabajando para industrias progresistas que aun compartían sus valores. El encargo de la compañía Shelton Looms, una factoría textil de Connecticut, hizo creer a Hine que aún podía recibir propuestas de empresarios interesados en disponer de un archivo visual del trabajo de sus fábricas. En estas fotografías se demuestra un claro interés por las piezas de telas y las máquinas industriales como formas abstractas, una nueva visión que nos hace pensar que empezaba a considerar su obra desde otro ángulo.

En los últimos años de su vida, Hine encontraría cada vez menos oportunidades de empleo y, a pesar de su éxito temprano, acabaría dependiendo de la beneficencia. En 1939, Berenice Abbott organizó una gran retrospectiva de su obra en el Riverside Museum de Nueva York, en la que se reivindicó a Hine más como artista moderno que como educador social. Este reconocimiento tardío por parte de críticos e historiadores del arte no evitó que muriese en la más absoluta pobreza en 1940.

Fundación Mapfre –  (Sala Recoletos)

Paseo de Recoletos, 23. Madrid

La exposición durará hasta el 29 de abril.

Horario: Lunes de 14:00 a 20:00. Martes a sábado de 10:00 a 20:00. Domingos de 11:00 a  19:00 horas.

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Yves Saint Laurent, en Madrid

6 10 2011

“Quiero que todos sepan el respeto que merece este oficio, que no consiste tanto en hacer arte, cuanto en la necesidad que tiene un artista de existir”. YSL

La FUNDACIÓN MAPFRE, en colaboración con la FONDATION PIERRE BERGÉ-YVES SAINT LAURENT, presenta la exposición  Yves Saint Laurent. Esta gran exposición, que pudo verse en el año 2010 en el Petit Palais de París constituye
la primera retrospectiva que se presenta en España sobre el  gran artista y diseñador, un repaso completo a cuarenta años de creación

La exposición se desarrolla sobre una estructura temática en once espacios que albergan una selección de cerca de 150 modelos de
alta costura y prèt-a –porter, más de 80 dibujos,  fotografías y películas.

La puesta en escena de las creaciones seleccionadas para la exposición se concibe como una progresión teatral desde los comienzos de YSL como diseñador en Dior, con la famosa colección Trapèze (1958), hasta el esplendor de sus trajes de noche.

La construcción del estilo de Yves Saint Laurent y los fundamentos de su obra están presentes a través del contexto histórico,  ilustrado con dibujos (planta -1), fotografías y películas. Los distintos espacios muestran las inspiraciones artísticas y
culturales de un diseñador que combinó el anhelo de vestir a la gente común, sin renunciar por ello a la confección de un modelo exclusivo para la mujer de sus sueños. La exposición se cierra con una apoteosis de colores y de creaciones que ubican su obra en el presente.

Ambición de la Alta Costura

En 1955 Yves Saint Laurent entra en la casa Dior, que le designará su sucesor. Dos años después, tras la muerte de su mentor, Yves Saint Laurent da el paso desde una alta costura obsoleta a ser el protagonista de “el reinado del estilo” gracias a la conocida colección “Trapèze”. Los vestidos que liberan el cuerpo prefiguran el espíritu de libertad característico de los años sesenta.

Estudio Mental / Estudio real

El estudio mental es un lugar de penumbra donde la imaginación y las referencias estéticas (pintores, músicos, escritores, etc.) configuran el imaginario de las creaciones de Yves Saint Laurent. El estudio real, que evoca el taller de la Rue Marceau, es el lugar donde dichas creaciones cobran vida.

La revolución de los géneros

El chaquetón, la sahariana, el pantalón y la chaqueta sastre, la camisa normanda, la túnica y el mono o jumpsuit, son algunas de nuevas prendas que Yves Saint Laurent ofreció a su clientela. El guardarropa debía reflejar como en un espejo un nuevo estilo de vida, una nueva imagen de la feminidad. En este contexto, Yves Saint Laurent crea, entre lo femenino y lo masculino una nueva estética en la que los géneros se confunden: a través de los tejidos –lana y muselina- y de la camisa y  el traje completo de hombre,  que ahora ofrece también a la mujer.

Yves Saint Laurent y las mujeres

Vestir a la mujer para Saint Laurent es ayudarla a vivir lo cotidiano en un mundo en continua transformación. Reemplaza el “total look” por un guardarropa donde cada mujer encontrará su propio estilo. Sus vestidos tendrán tal aceptación que Lauren Bacall, los Duques de Windsor, Jacqueline, Condesa de Ribes, Betty Catroux, Loulou de la Falaise, entre otras, se convierten en clientes suyos.
La marca fetiche, Saint Laurent Rive Gauche, lanzada en 1966, constituye un hito en la historia de la moda. Pionera del pret a porter de lujo, conocerá un inmenso éxito que prefigura el de las marcas globales contemporáneas. El estilo Yves Saint Laurent se hace  accesible a un gran número de mujeres y se impone en el mundo entero a través de cientos de boutiques.

 

 

Belle de jour, Catherine Deneuve

“Ella siempre me resultó extraordinaria. La vestí después de Belle de Jour, 1967, la película de Luis Buñuel, Es una mujer que tiene un encanto y un corazón maravilloso”. Yv es Saint Laurent, (Paris Match, 1992)
Esta sala muestra algunas de las grandes piezas del guardarropa de Catherine Deneuve, una de sus más importantes musas, desde el vestido empolvado en negro y satén marfil creado para Belle de jour (1967), al vestido de noche largo, en crepé de satén rojo tango (1977).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1971, La colección del escándalo

En verano de 1971, Yves Saint Laurent presenta una colección inspirada en la década de 1940. En los salones de moda se produce la consternación. Más que las reminiscencias de la época de la guerra y la ocupación, es el tipo de mujer imaginada por el diseñador lo que provoca. La prensa reacciona violentamente en contra y le condena, pero la colección triunfa y la calle adopta inmediatamente los postulados de Yves Saint Laurent. Las jóvenes se reconocen en este estilo retro.
Sin embargo, la desnudez de algunos de los modelos,  que a través de blusas y vestidos dejarán entrever sus cuerpos, resultaron escandalosos en los ambientes más conservadores.

 

 

 

 

 

La feria de los exotismos

“Con mi imaginación, viajo a países que no conozco. Detesto viajar. Si leo un libro sobre los indios, con fotografías, o sobre Egipto, donde nunca he estado, mi imaginación me lleva hasta allí. Así es como he realizado mis viajes más bellos”. YVS (entrevista con Catherine Deneuve Globe, 1 de Mayo de 1986)
Muchos de los modelos de YSL están inspirados en viajes, reales o imaginados, que conectan al diseñador con sociedades lejanas pero que él adopta e incluye en su discurso como propias. Culturas y estéticas a las que nos acercamos a través de su imaginación – China, Japón, Rusia, Marruecos, pero sobre todo Europa-, están presentes en este espacio.

Homenajes: diálogo con artistas y escritores

“Mondrian significa la pureza, no se puede ir más lejos en el ámbito de la pintura. La obra maestra del siglo XX es un Mondrian”. YVS
En 1965, Yves Saint Laurent lanza una colección inspirada en Mondrian. Las revistas del mundo entero aplauden estas creaciones que traspasan los límites existentes entre los géneros artísticos, adaptando para la moda un lenguaje propio que había sido pensado para la plástica.
De ahora en adelante, el diseñador establecerá un diálogo con artistas de distinta sensibilidad: Mondrian, Wesselman, Poliakoff, Van Gogh, Matisse, Picasso, Braque, Léger, Apollinaire, Aragon, Cocteau, Lalanne…  

El último Baile

“Adoro a Visconti y las épocas turbulentas, como en Livia, un amor deseperado. Me seduce la decadencia, anuncia un mundo nuevo y, desde mi punto de vista, el combate entre una sociedad cautiva entre la vida y la muerte es algo absolutamente magnífico
de contemplar”. YVS

Yves Saint Laurent es el arquitecto de lo cotidiano,  pero también es el mago de la noche. Adora el ambiente de las fiestas, la noche como un espacio de tiempo y realidad. En “el último baile” desfilan los vestidos de una alta costura nostálgica de su esplendor.

El smoking

Siempre era igual pero nunca era el mismo: durante cuarenta años, más de cien smokings salieron de la imaginación de Yves Saint Laurent y de su voluntad de afirmar la legitimidad de un traje con el que creía que debía conquistar el mundo y convertirse en pieza emblemática de su estilo.

Los colores de Yves Saint Laurent

“Adoro el oro, un color mágico, por el reflejo de una mujer, es el color del sol.  Adoro el rojo, agresivo y salvaje. Los colores fuertes del desierto”. Yves Saint Laurent
En el último espacio de la exposición los visitantes atraviesan el mundo de colores de Yves Saint Laurent, que ilustran su talento cromático. Los trajes de muselina drapeada de su último desfile del 2002 parecen estar suspendidos en el espacio, rodeados de paredes donde cuelgan cientos de muestras de tejidos de los más variados colores y que son buena muestra del talento cromático de YSL.
La exposición se completa con 81 bocetos originales que ayudan en la comprensión de todos los pasos del genial diseñador, desde la idea inicial, hasta la ejecución final del modelo. A estos dibujos se unen diversas series fotográficas como la que le realizó en 1971 el fotógrafo Jeanloup Sieff para la publicidad de lanzamiento de su primer perfume para hombres “YSL Pour Homme”. Esta imagen, de una audacia increíble, adquiere el estatus de un icono.

Con objeto de ampliar los contenidos de la exposición y hacer accesible al público general esta muestra FUNDACIÓN MAPFRE ha desarrollado una página web monográfica sobre la misma. Desde la dirección www.exposicionesmapfrearte.com/ysl los internautas podrán conocer los conceptos artísticos más importantes que se plantean en esta exposición y sus obras más destacadas y  realizar un recorrido virtual de alta calidad por todas las salas.

Exposición:    Yves Saint Laurent

Del 6  de octubre de2011 a8 enero 2012

Lugar:   FUNDACIÓN MAPFRE. Instituto de Cultura.

Paseo de Recoletos nº 23

Comisario general:              Florence Müller

Web                                       www.exposicionesmapfrearte.com/ysl

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